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Comentario del evangelio: Vida plena Corren vientos hostiles y Jesús lo capta muy rápidamente. Las cosas no son ya como antes y el apóstol Juan se da a la tarea de presentar este nuevo orden de cosas no con poca ironía. El texto de hoy nos muestra un ambiente tenso y una enseñanza difícil para la multitud que escucha. Luego de hacer ver a los que son testigos de aquellos momentos su enseñanza inicial acerca del pan de vida y de recordar a todos los que le siguen en qué consiste la misión para la que el Padre le ha enviado, se desata una oleada de murmuraciones y críticas entre quienes atienden sus palabras. Jesús no se nota muy perturbado ante objeciones que no vienen al caso y pasa en el acto a recordar el origen de cuanto enseña y reafirma con vehemencia lo que ya ha dicho antes una y otra vez: "yo soy el pan de la vida" (v.48). Una cuestión fuerte que aparece como una afirmación que va más allá de cuanto se puede decir del maná y dicho todo con un ánimo de reiteración que llega más adelante -en el v.51- a tomar una fuerza tal que aparece como una afirmación nunca antes hecha por Jesús: "El que coma de este pan vivirá para siempre". En otras palabras: recibirá la vida. Esto es, la fuerza para sobrellevar los días con ese ánimo despierto que hoy tan urgentemente necesita el ser humano. La capacidad para saber dar la talla desde las actitudes propias de la lógica del Reino y el impulso para generar las transformaciones más imperiosas de cara a la construcción urgente de la Civilización del Amor. Una vida cada día más diluida en el sinsentido del vivir cotidiano del nuevo " homo videns". Una vida que hoy por hoy vale la pena ser retomada y redescubierta a diario.en la misa ciertamente, pero también en la vida cotidiana del discípulo de nuestro tiempo. Hoy día y hablando de plenitud vital no podemos olvidar el espectáculo que contemplaremos el próximo día 15 de agosto. La victoria de la Vida: la Asunción de Nuestra Señora la Virgen María. Una gran fiesta que no podemos dejar pasar así no más, por más que las tonterías ticas sigan desvirtuando nuestras fiestas patrias más importantes y las festividades religiosas más significativas. El martes próximo, al celebrar el triunfo de la Madre de Jesús, hemos de recordar que ella nos invita a la plenitud, a esa Vida de la que hemos reflexionado desde el evangelio de este día del Señor.eso ciertamente es la plenitud, lo demás son solamente miserias y caricaturas! P. Mauricio Víquez Lizano.
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