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Estrés y licor tratan de justificar masacre en Iraq Cinco soldados estadounidenses serán juzgados por matar a una familiaTres de ellos se turnaron para violar a la hija mayor, una niña de 14 años Bagdad. Redacción y agencias. "Fuimos a comer pollo en el retén bajo mi cargo", respondió el soldado James Barker al investigador Benjamin Bierce cuando este le preguntó sobre lo que hicieron el 12 de marzo tras matar a una niña iraquí y a toda su familia. Barker y otros tres soldados estadounidenses destacados en Iraq empezaron esta semana, en Bagdad, la vista preliminar ante una corte militar de su país que decidirá si se les aplica un juicio marcial que incluso podría condenarlos a muerte.
Un quinto acusado ya había sido separado del ejército y se encuentra en prisión en EE. UU. Detalles del caso han salido a la luz pública para indignación de iraquíes y estadounidenses. "Estuvimos jugando naipes y consumiendo güisqui iraquí mezclado con bebida energética", le dijo Barker al investigador, quien explicó que los soldados luego se dedicaron a practicar tiro disparándole a bolas de golf.
Mientras bebían y jugaban "les surgió la idea de ir a una casa iraquí, violar a una mujer y matar a su familia", aseguró el soldado en el testimonio. Y lo hicieron. Durante la noche, los cinco acusados se fueron al centro de Mahmoudiya. Estaba cerca el horror de uno de los casos más graves descubierto en Iraq con responsables militares. Los elegidos.Barker, Paul Cortez, Jesse Spielman, Bryan Howard y Steve Green decidieron consumar el plan. El sargento Anthony Yribe sabía lo que harían y no los delató; ahora está acusado. Dentro de la casa seleccionada para la macabra idea había una niña de 14 años, su hermana de 5 y los padres de ambas. Entraron a la sala, relató Barker, y le ataron las manos a la de 14 para que Cortez la violara, o "intentara hacerlo", dijo. Luego invirtieron los papeles, pero en su declaración Barker dice no tener certeza de haber consumado la violación. Tras escucharse disparos en otras habitaciones de la casa, apareció Green en la sala y violó a la niña que seguía sujetada por Cortez. Antes de hacerlo puso a un lado su AK-47, informó Bierce. Una vez satisfecho, tomó de nuevo el arma y le disparó una vez a Abeer, como se llamaba la jovencita. Luego volvió a dispararle en repetidas ocasiones, contó Barker. Dantesco.Los soldados estadounidenses se fueron y solo fue horas después cuando un médico iraquí, cuyo nombre está en el anonimato, encontró la escena que describió a la corte militar. "Fui el primero en llegar al lugar, la adolescente yacía desnuda, con las piernas abiertas, semiquemada, una bala en la cabeza bajo su ojo derecho", relató el médico. Le habían prendido fuego con una lámpara de queroseno que usaba la familia, según lo admitió Barker en su testimonio. Pero al médico iraquí le faltaba ver lo sucedido en el resto de la casa: La pequeña de 5 años, contó, tenía la nuca destrozada de un balazo y los padres murieron acribillados sin poder salir a defenderlas. "En Iraq, matar gente es como aplastar una hormiga", dijo Green luego a un corresponsal de guerra de The Washington Post. Y agregó: "Matas a alguien y luego dices a tus compañeros, ¿vamos por una pizza?". Si quien disparó esa noche fue Green, demostró que en verdad así lo creía, solo que ese día en vez de pizza fueron a comer pollo. Acusados argumentan ambiente de tensión Bagdad. Agencias y Redacción. El soldado raso Justin Cross, compañero de brigada de los acusados, aseguró a la corte militar que estar en Mahmoudiya implica una enorme tensión y un fuerte desgaste mental. "Te vuelve loco, se siente como que a cada paso que das vas a morir en una explosión. Se llega a un momento en el que uno piensa que si va a morir hoy, pues entonces así sea", explicó Cross. Ese estrés de combate habría "vuelto locos" a por lo menos cuatro de los cinco acusados por el asesinato y violación de Abeer, una adolescente de 14 años de edad y su familia. Para calmar los nervios, los soldados solían consumir güisqui mezclado con analgésicos, según contaron varios testigos a los miembros de la corte. El quinto del grupo, Steven Green, quien fue detenido en Carolina del Norte y separado del ejército por "desórdenes de personalidad", ya había presentado reacciones preocupantes. Sus propios compañeros contaron en las declaraciones que Green había lanzado un cachorro desde la terraza de un edificio y luego le prendió fuego. De todos los cargos, Green, de 21 años, se ha declarado inocente. Los abogados de los soldados piden ahora una nueva audiencia, pues aducen que los representantes de Yribe, el sargento que supuestamente sabía de los hechos pero no los denunció, buscan implicar a los cuatro restantes para librarse de cualquier culpa.
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