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Foto Principal: 1327867
Juana Guevara, madre de ocho niños en Jomusa de Upala, perdió la cuenta de las veces que ha pedido ayuda al IMAS sin que su familia la haya recibido. En el país hay un millón de pobres.
Carlos Hernández para LN
IMAS aplicará nueva política a 360.000 personas en el 2007

Pobres deberán cumplir condiciones para recibir ayuda

Beneficiarios deberán garantizar educación de hijos y control médico
Selección de favorecidos se hará en comunidades y no por filas en oficinas

Esteban Oviedo
eoviedo@nacion.com

Unas 360.000 personas pobres deberán cumplir nuevas condiciones para recibir subsidios económicos del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) a partir del 2007.

Las familias tendrán que garantizar la permanencia de los menores en escuelas o colegios, además de llevar al día el control de vacunas, tallas y pesos de los niños en los EBAIS, por ejemplo.

Además:

  • Instituto busca más dinero en moteles y aeropuertos
  • Presidente ejecutivo encontró unos ¢5.000 millones ociosos
  • Mujer fue rechazada por tener solo dos niños en la escuela
  • IMAS gastará ¢7 millones en fiesta
  • A las madres se les pedirá un control ginecológico, y a los ancianos al menos una cita médica anual. En el caso de las familias con discapacitados, el IMAS solicitará el aseo de la casa y el cuidado de la persona.

    El cumplimiento será monitoreado trimestralmente, explicó Diego Víquez, presidente ejecutivo del Instituto.

    Si los resultados no son positivos, el IMAS hará una primera advertencia. Si el incumplimiento prosigue, el subsidio se suspenderá un mes; luego se restablecerá.

    Evaluación

    La próxima evaluación de pobres hará hincapié en las necesidades, no en los bienes

    Crítica

    "el pobre real no llega a una fila a pedir plata. Queremos romper eso. No se trata de la pulpería del IMAS a donde llego a pedir comida.

    DiegoVíquez

    Presidentedel IMAS

    Si el beneficiario no reacciona, la ayuda se quitará por dos meses y, si es del caso, será eliminado.

    El IMAS pretende dar en promedio $100 (¢51.700) por familia al mes. Primero atenderán 360.000 personas (80.000 familias), pero el objetivo es aumentar el número conforme suba el presupuesto.

    En el país hay cerca de un millón de pobres.

    Según el jerarca, hoy se pide a los beneficiarios firmar declaraciones juradas, "pero eso es un canto a la bandera" pues no se monitorea.

    Un reciente estudio de la Contraloría General de la República dice que la entrega de subsidios en el 2005 se hizo sin condiciones, lo que "crea una relación de dependencia" pues algunas personas han recibido aportes hasta por 15 años sin que su situación mejore.

    Adiós a las filas. Para el 2007, el IMAS también pretende eliminar la atención de pobres según las filas que llegan a sus oficinas.

    Se seleccionará a los beneficiarios en las comunidades mediante contralorías ciudadanas formadas por funcionarios y vecinos.

    "El pobre real no llega a una fila a pedir plata. Queremos romper eso porque no se trata de la pulpería del IMAS adonde llego a pedir comida", expresó Víquez.

    Los funcionarios saldrán a la calle. "Esa gente tiene un enorme conocimiento de la comunidad; ellos saben en dónde está la pobreza", apuntó el jerarca.

    Eso permitiría identificar a personas como Juana Guevara, de 36 años, vecina de Upala, quien tiene ocho hijos menores de edad y ya perdió la cuenta de las veces que ha pedido ayuda a instituciones.

    El único ingreso de su familia es el salario de peón agrícola del esposo. El grupo vive en un estado calamitoso; así, no han podido cambiar una lata de zinc desde hace 21 años, y los niños se mojan dentro de la casa cuando llueve.

    Cambio de criterios. Por otro lado, el IMAS pretende cambiar el método de evaluación de las familias pues hoy es más un inventario de bienes que un inventario de necesidades.

    Por ejemplo, si una familia tiene una parcela dada por el Estado, aunque carezca de ingresos suficientes para vivir, es descalificada.

    Esa política será cambiada, aseguró Víquez. En adelante se hará énfasis en las necesidades.

    Ana Grace Fernández, gerente del IMAS en Heredia, comentó que el cambio será enriquecedor pues muchas personas pobres ni siquiera conocen las instituciones. Colaboró Carlos Hernández

    Foto Principal: 1327870
    El IMAS mantendrá la operación de las tiendas libres de impuestos en el aeropuerto Santamaría.
    Archivo

    Instituto busca más dinero en moteles y aeropuertos


    Esteban Oviedo
    eoviedo@nacion.com

    Mediante una mayor recaudación en moteles y aeropuertos, el IMAS pretende subir en unos ¢4.000 millones el dinero destinado a la población pobre para el próximo año.

    El presupuesto actual del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) es de ¢30.000 millones, y sus principales fuentes son el Fondo de Asignaciones Familiares y un impuesto de 0,05% sobre las planillas patronales.

    El plan para subir los recursos fue anunciado por Diego Víquez, presidente de la institución.

    Según Víquez, pretenden obtener todas las ganancias generadas por las tiendas libres de impuestos del aeropuerto Juan Santamaría, pues el 40% de los ingresos deben entregarlos hoy a Aviación Civil y al Ministerio de Hacienda.

    Para ello, el Gobierno convocó un proyecto de ley en el Congreso.

    El IMAS además quiere abrir tiendas libres en el aeropuerto de Liberia y quizá en los puertos de Caldera y Limón.

    Para operar en Liberia, el presidente Óscar Arias condonará ¢400 millones de una deuda del IMAS con Aviación Civil, dijo Víquez, mientras que el Instituto asumirá otros ¢200 millones.

    En cuanto a los moteles, el objetivo es mejorar la gestión de cobro de los impuestos asignados por ley para el IMAS en esos negocios pues caen en mucha morosidad.

    Descartan delegar tiendas

    Aeropuerto

    La nueva administración del IMAS no concesionará las tiendas libres del aeropuerto a una empresa privada, como lo propuso el gobierno anterior.

    Diego Víquez, presidente de la entidad, aseguró que determinaron que la rentabilidad del negocio en manos del IMAS es muy buena, aunque debe mejorar.

    Las tiendas generan unos ¢100 millones mensuales en ganancias. El funcionario añadió que los diputados y el Presidente Arias ya están enterados.

    Foto Principal: 1325982
    El 27 de julio, a las 7 a. m., ante el IMAS de Desamparados se formó una de las habituales filas. Se intenta que no sean necesarias.
    Marvin Caravaca

    Presidente ejecutivo encontró unos ¢5.000 millones ociosos


    Esteban Oviedo
    eoviedo@nacion.com

    Diego Víquez, presidente ejecutivo del IMAS, aseguró que, al final del primer semestre de este año, encontró ¢5.000 millones engavetados en las arcas de la institución encargada de atender la población en condiciones de pobreza.

    Dichos recursos debieron ser usados, en su mayoría, en el financiamiento de proyectos productivos para personas con intenciones de superarse o en asentamientos campesinos.

    El jerarca del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) sostuvo que ya hizo gestiones para canalizar el dinero hacia los beneficiarios.

    El presidente ejecutivo explicó que una parte de los ¢5.000 millones proviene de un superávit del año pasado, y otra del programa de ideas productivas.

    "El IMAS es muy bueno para regalar dinero, mientras que para ideas productivas hay más dificultad, a veces por problemas operativos o por exceso de trámites", comentó Víquez. "Aquí no encontramos planes ni evaluaciones, pero dinero sí", aseguró.

    El IMAS tiene un presupuesto de unos ¢30.000 millones anuales, el cual resulta insuficiente para atender a toda la población pobre del país.

    Pese a que la mayor parte del dinero engavetado es del programa de ideas productivas, el funcionario defendió los frutos de ese sistema.

    Víquez sostuvo que, durante los primeros cinco meses de este año, se colocaron ¢350 millones en préstamos de desarrollo.

    Un ejemplo es un grupo de mujeres que creó un mariposario en Caño Negro, desde el cual venden capullos de mariposas para ganar su sustento.

    Foto Principal: 1327869
    Aracelly Padilla saca de su salveque la comida que ganó por limpiar una iglesia, mientras su hijo almuerza antes de ir a la escuela.
    Carlos León

    Mujer fue rechazada por tener solo dos niños en la escuela


    Esteban Oviedo
    eoviedo@nacion.com

    Eran casi las dos de la tarde del miércoles 26 de julio cuando tres mujeres esperaban ser atendidas en la puerta de la oficina del IMAS en Desamparados centro.

    Una de ellas se ve muy ansiosa. La cara le brilla por el sudor mientras carga un salveque verde. Su nombre es Aracelly Padilla Segura, de 37 años. Tiene los ojos achinados y el cabello recogido en una cola.

    Es la última en ser atendida. En la puerta, la oficinista le pregunta qué desea. Ella responde que viene a dejar los últimos documentos.

    La atienden y sale insatisfecha. Le dijeron que llamase en agosto porque ahora no hay presupuesto.

    La mujer desea ayuda económica para mantener un hijo de 15 años en el colegio nocturno y otro de 10 en la escuela. El menor, de cinco, aún no estudia.

    Sin embargo, en el IMAS le dicen que ahora solo pueden ayudar a quienes tengan cuatro o más hijos estudiando.

    Diego Víquez, presidente del Instituto, confirmó dicha política, pero anuncia un plan para cambiarla en el 2007.

    Carencias. Padilla no estudió, gana ¢5.000 a la semana por cuidar un niño y es madre sola. Además, trabaja en oficios domésticos, pero se ha visto limitada por una dolencia abdominal.

    Hasta octubre del 2005, el Instituto le daba un subsidio de ¢70.000 mensuales, pero luego se lo canceló. Según ella, dijeron que ya no había presupuesto.

    Por eso, volvió a las dos de la madrugada de un día de febrero para hacer otra solicitud. No obstante, le faltaron documentos, y solo la semana pasada pudo conseguirlos: una constancia judicial de que no recibe pensión alimentaria y otra de la CCSS sobre su dolencia.

    Padilla saca del salveque una bolsa negra en la que guarda con celo los documentos. "Vieras el platal que gasté en pases. Dos veces he venido esta semana. Aquí lo trapean a uno si viene mucho", dice.

    Esta madre acudió por primera vez hace tres años por recomendación de una conocida. Desde entonces, los funcionarios la han visitado una única vez. En esa ocasión, solo le pidieron una constancia de que los niños estudiasen.

    Precario. Ahora son las 10:30 a. m. del viernes 28. Un periodista y un fotógrafo de La Nación buscan a Aracelly en el precario 2 de Agosto en Río Azul, de La Unión.

    El sitio está en una zona alta rodeada de cafetales a la que se accede por una gran cuesta de tierra.

    Primero hallamos a la madre. Algunos vecinos, como Carlos Castro, se dan cuenta de la visita. Él se queja de que la comunidad construyó la tubería madre, pero el AyA nunca conectó el agua a las casas.

    La madre de Aracelly avisa desde lo alto de su casa que ya vienen sus hijas. Miramos el camino de tierra, pero no se ven. La madre señala entonces los cafetales, donde se ve a las hermanas por un trillo.

    Las tres venían de limpiar una iglesia en San Diego a cambio de comida. "Nos dan una bolsa de cada cosa", explica Aracelly. Después nos invita a su casa. En el camino, un anciano pasa con una gran pichinga de agua en la espalda.

    Sin patronato. En el rancho, el segundo hijo almuerza antes de salir a la escuela. El mayor es más tímido y cuida al más pequeño.

    El rancho no mide más de 25 metros cuadrados. La mitad tiene piso de tierra. Solo hay dos camas. Faltan agua y cielo raso, por lo que se siente un intenso calor.

    Cuando llueve, el agua se mete y el "tanque séptico" se desborda, explica ella. De pronto, el segundo hijo le recuerda que debía llevar el dinero del patronato de la escuela. Ella le manda a decir al maestro que quizá el lunes.

    Luego, pasamos por el rancho de una vecina. Justo a la par de la casita brota una naciente de agua en medio de unas rocas.

    A la salida, nos llama otra mujer a quien, por error, hace unos años, un hospital declaró muerta. Muestra un periódico con la historia, pero no sabe leer. Ella sufre una enfermedad en la piel y, como Padilla, espera ayuda estatal.

    Foto Principal: 1327868
    María Segura, con su nieto Jefferson, pide ayuda al IMAS.
    Carlos León

    IMAS gastará ¢7 millones en fiesta


    Esteban Oviedo
    eoviedo@nacion.com

    El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) gastará casi ¢7 millones en una fiesta para celebrar el Día del Funcionario y su 35.° aniversario.

    El millonario gasto fue aprobado por la junta directiva del IMAS el pasado 24 de julio.

    Entre otros rubros, la actividad incluye ¢2,6 millones en alquiler de local y alimentación para los 600 funcionarios, ¢1 millón en artículos para dar a conocer el nuevo logotipo de la institución, así como ¢880.000 en transporte y ¢400.000 en equipo audiovisual. La actividad se realizará el 29 de agosto.

    Mientras, la institución rechaza pedidos de ayuda económica por falta de presupuesto, como en el caso de María Segura, de 52 años, quien vive en el precario 2 de Agosto en Río Azul de La Unión.

    Ella vive con su marido, de 64 años. Por su edad, el hombre solo puede trabajar tres días a la semana en labores agrícolas.

    Con ¢7 millones se podría becar a 70 estudiantes con ayudas de ¢10.000 durante diez meses.

    Al ser consultado sobre este asunto, Diego Víquez, presidente ejecutivo del IMAS, negó que el gasto sea un derroche y declaró que "la gente es medio ingrata con el funcionario público".

    ¿Cómo explicaría ese gasto a una persona a quien el IMAS negó ayuda por falta de presupuesto?, se le preguntó a Víquez. La respuesta es sencilla, dijo: las instituciones funcionan con presupuestos que destinan recursos para actividades específicas; no operan como "un chancho", donde todo el dinero está mezclado.

    Si a alguien le dijeron que ya no había presupuesto para la ayuda que pidió, es porque no hay recursos en ese programa, insistió el funcionario.

    "Ponerse en cosas por un almuerzo es ridículo", agregó, pues la ley permite al IMAS usar el 30% del presupuesto en gastos administrativos. Además, todo pasará por el control de la auditoría y la Contraloría General de la República, señaló Víquez.

    El ejecutivo añadió que es imposible trasladar esos recursos a los programas sociales.

    Además, se debe gastar en transporte porque el día de la actividad se trae a todos los funcionarios del país.

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