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/LA NACIÓN

China y división del trabajo

Consecuencias del impacto, autoinfligido, de las políticas demográficas

Ennio Rodríguez
Economista

China no deja de sorprender a los analistas. Antes de cualquier predicción, ha empezado a sufrir escasez de trabajadores. Se había convertido en la gran fábrica mundial sobre la base de mano de obra barata, excelente infraestructura, principalmente en las dos regiones exportadoras: los deltas de los ríos Yangtze y Perla, y la estabilidad de políticas económicas que claramente favorecen la inversión externa. La discusión hoy es sobre la profundidad de la escasez de trabajadores y las consecuencias para la adaptación a mano de obra crecientemente más cara, tanto en la propia China como sobre su impacto sobre el mundo entero.

Las primeras evidencias de escasez de trabajadores aparecieron en el 2004, pero hasta las autoridades gubernamentales las calificaron de anomalías transi- torias. Quedó sumamente claro que la escasez de trabajadores ya no es ni transitoria ni localizada en las regiones exportadoras. La oferta de trabajo barato no calificado decrece.

Migración disminuida. En parte, las políticas económicas también han contribuido bastante a este resultado. En el pasado, el interior pobre proveía, mediante flujos migratorios, de mano de obra a las boyantes regiones exportadoras. Con el objeto de disminuir la creciente brecha de ingresos entre la riqueza de las ciudades y la pobreza rural, las autoridades eliminaron los impuestos a la agricultura y apoyaron el desarrollo de las economías locales, especialmente en la región central y en las provincias occidentales. El creciente dinamismo económico de estas regiones ha hecho menos atractiva la migración.

Pero quizás el impacto autoinfligido de mayores consecuencias proviene de las políticas demográficas. No solo cambió la pirámide poblacional bruscamente, sino que, además, la primera generación de jóvenes nacidos bajo la política de un solo niño por familia están ingresando en la educación postsecundaria. Pocos se sienten atraídos por los bajos salarios y duras condiciones de trabajo en las fábricas y buscan la educación superior. La matrícula universitaria se triplicó en los últimos seis años. Este factor demográfico no podrá ser revertido en el mediano plazo y hará más severa y rápida la necesidad de la transición hacia una economía de salarios crecientes.

Todo en aumento. Salarios crecientes se acompañan de altos costos de la energía y precios de la tierra que se incrementan en un marco de revaluación del yuan. Las presiones para incrementar la competitividad son evidentes. No obstante, las tasas de crecimiento que mantiene la economía, con la advertencia permanente de los economistas acerca de un recalentamiento que nunca se materializa y las tasas de atracción de inversión extranjera muestran, en definitiva, que la economía está logrando plenamente la transición hacia el desarrollo fundamentado en la competitividad derivada del cambio tecnológico.

El período anterior de salarios bajos impactó de una manera negativa, especialmente al mundo en desarrollo, cuando los productos chinos conquistaron segmentos importantes de industrias como los textiles y prendas de vestir, calzado, juguetes y productos deportivos. Las economías desarrolladas se beneficiaron en gran manera de artículos baratos, cuya producción local carecía realmente de importancia.

Otro será el impacto de la incursión china en la producción tecnológica sofisticada, que se verá acompañado de la decisión de la India de incursionar de frente en las áreas de vanguardia tecnológica. Muchos países en desarrollo ven consecuencias positivas. Nuevos centros manufactureros de mano de obra barata están creciendo a velocidades solo conocidas en Asia, particularmente en Viet Nam y en Bangladesh. Por su parte, los productores de artículos primarios también están viviendo su agosto. Otros países que intentan incursionar en manufacturas sofisticadas se verán expuestos a una competencia brutal. Por su parte, ahora el mundo desarrollado sí se verá forzado a competir y continuar con la migración hacia nuevos sectores y a pensar en cómo penetrar a los que serán los principales mercados de consumo del mundo en el siglo XXI.

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