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La 'Ciudad Blanca' se tiñó de rojinegro Tres goles de Erick Scott contribuyeron a la goleada con que debutó el ChechéLos dos tantos pamperos del final solo maquillaron su pésimo partido Arnoldo Rivera arivera@nacion.com Liberia. De haber sido boxeo aficionado, Alajuelense habría ganado a Liberia por RSC (réferi suspende combate) al término del primer tiempo, dada la evidente superioridad que marcaba el 1-4. Sin embargo, esto es futbol y el partido se tiene que jugar completo, por lo que la Liga se despachó con dos tantos más en su cuenta, erró al menos cuatro jugadas propicias de anotación y se dio el lujo inaceptable de la displicencia para recibir dos goles postreros.
A pesar de ese cierre, los manudos dejaron en evidencia sus mejores armas sobre los locales y se estrenaron con una goleada que dejará satisfechos a sus parciales, pero que no sirve de parámetro para calibrar el real poder de fuego alajuelense. En todo caso, hablemos de Erick Scott, quien -como indicamos la semana pasada- se parece mucho a aquel que se encumbró en el Clausura 2002. Sus tres anotaciones -todas definidas con propiedad-, sus movimientos en el campo y sentido de juego colectivo parecen indicar que vuelve por aquella senda. De vuelta al partido, la Ciudad Blanca fue rojinegra y su equipo ofreció una mala presentación en el arranque de la temporada. Se puede hablar de circunstancias que existen para entender el papelón de ayer; pero, al final de cuentas, lo que manda es lo que se ve sobre el terreno de juego. A la lona. En las primeras de tanteo, Alajuelense mandó el primer golpe, con el tanto de apertura, apenas al minuto 3, cortesía de Scott. Sin hacer mucho, Liberia empató por medio de Randy Cubero (17'), en un disparo sin mayor trascendencia pero mal medido por Ricardo González y con la complicidad de un terreno irregular. Ese empate quedó en un simple "sustillo" para la Liga porque Scott desniveló diez minutos más tarde. Entonces, la respuesta de los locales fue diferente. Si el 1-2 hizo trastabillar a los liberianos, el 1-3 (Scott al 34') los dejó "esperando la cuenta de protección" y el 1-4 los mandó a la lona (penal ejecutado por Carlos Salazar al 38'). El cotejo en sí se había acabado, pero quedaba un segundo tiempo con el que había que cumplir. Con solo diez minutos de juego en el complemento, la Liga dispuso de cuatro oportunidades de subir el tanteador. Al 53', para citar una de ellas, Salazar y Carlos Castro subieron la banda inquierda en un "tuya y mía", que culminó con remate de Rolando Fonseca, pero se fue desviado por muy poco. El quinto estaba cantado y fue Roy Myrie (61') el encargado de marcar un excelente gol a pase de Josimar Arias, quien casi marca el sexto pero una falta en el área del meta Rodolfo Álvarez lo impidió. Fue Fonseca quien lo hizo al cobrar el consecuente penal (64'). Liberia es cierto que estrechó los números con goles de última hora, anotados por Francisco Flores (84', ayudado por una mala salida) y Sibianny Sánchez (un golazo 87'). Sin embargo, ambos tantos tuvieron su origen en relajamiento excesivo de Alajuelense y solo permiten disimular la superioridad de los visitantes, quienes pintaron de rojo y negro la Ciudad Blanca.
Erick Scott resume todo en la confianza El delantero dijo que el trabajo es lo que le dio la fe para rendir bien en LiberiaAnotó los primeros tres tantos de la Liga en el campeonato y es goleador nacional Arnoldo Rivera arivera@nacion.com Liberia. Anotar tres goles, en casa ajena, en el inicio de un campeonato, a cualquiera caen bien. Es solo el principio y tirar campanas al vuelo por un solo juego es temerario, pero, vamos, reconforta y da bastante seguridad. "En lo personal he hecho un buen trabajo de pretemporada, el técnico (José Hernández) me ha dado confianza, me ha dado la oportunidad y eso es más que suficiente para salir a jugar", comentó el alajuelense Erick Scott, autor de los tres primeros tantos de los seis anotados por los manudos ante Liberia, en el arranque de esta temporada 2006-2007. Para el delantero -que solo jugó nueve partidos de titular la campaña pasada- el entrenamiento es lo que marca la diferencia. "Yo vine a trabajar y a trabajar bien. Al hacer un trabajo específico uno puede rendir mejor en la cancha. Lo que todo jugador necesita es confianza, el profesor me la ha dado y la oportunidad hay que aprovecharla al máximo". No solo son los tres goles que anotó (minutos 3, 27 y 37), también fueron sus desplazamientos en el campo y su forma de jugar de primera intención, sin olvidar que ahora es el goleador del campeonato y apenas en la fecha inaugural ya hizo más goles que los dos de toda la campaña anterior. Fiel a los códigos futboleros, Scott dribla la tentación del individualismo y prefiere hablar en plural. "Uno tiene varias metas, pero la principal es la del equipo, que es ser campeón; en lo personal hay que ver que pasa. "Nunca me imaginé hacer tres goles. Gracias a Dios, las anotaciones me caen en un momento en que uno se siente muy bien", aseveró, mientras se retiraba a cumplir la segunda rutina pospartido: firmar autógrafos.
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