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20% de los policías ticos tienen más de 50 años Hay agentes con más de 65 años que ya no pueden correr tras delincuentesPolicías mayores sufren estrés, fatiga y dolores en la columna y piernas Nicolás Aguilar R. naguilar@nacion.com El policía Vicente Álvarez Arias, de 72 años, destacado en Guápiles, Pococí, sufre fuertes dolores en la columna vertebral y en las piernas y, aunque lo desea, ya no puede perseguir delincuentes. En Liberia, Guanacaste, el oficial de la Fuerza Pública Claudio Díaz, de 62 años, es diabético, padece de un desgaste en la columna vertebral y no puede estar mucho tiempo de pie o caminar largas distancias.
En la sede central del Ministerio de Seguridad Pública, en San José, Luis Emilio Zamora Jiménez, de 69 años, reconoció: "El cuerpo me pasa la factura y me canso mucho más que antes". Al igual que estos tres oficiales de la tercera edad, cientos de hombres con más de 50 años velan diariamente por la seguridad de la ciudadanía en desigualdad de condiciones frente a una delincuencia cada vez más joven. La mayoría de los delitos en Costa Rica los cometen personas de entre 18 y 35 años, edades que incluso bajan a 15 y 17 años en lugares más violentos como Limón y algunas barriadas capitalinas. Más del 20% de los 8.500 efectivos de la Fuerza Pública; es decir, unos 1.700 policías tienen edades superiores a los 50 años lo que, según expertos, es inconveniente por el trabajo, de mucho estrés y fatiga, que realizan a diario. La vigilancia en las calles del país también se ve limitada por la gran cantidad de policías que abandonan su labor por alguna dolencia, así como por plazas policiales ocupadas actualmente para labores administrativas. A la hora de la verdad, Seguridad Pública solamente cuenta a diario con 2.765 policías para proteger a 4,2 millones de habitantes. En otras palabras, un agente por cada 1.537 ciudadanos. Lentos y de poca reacción. "Una persona con más de 55 años, sin hábitos físicos saludables, se cansa más rápidamente, sufre de fatiga y sus reacciones serán siempre más lentas", advirtió el educador físico Luis Diego Chavarría. Esa situación es más crítica en el caso de policías mayores de 60 años que nunca corren ni hacen ejercicio diario, debido a la carencia de programas de acondicionamiento físico en la Fuerza Pública. "Los policías de 60, 65 años o más no pueden perseguir, mucho menos forcejear, con delincuentes de 25 o 30 años porque siempre estarán en real desventaja", añadió. Criterio similar expresó el viceministro de Seguridad Pública, Gerardo Láscarez Jiménez, quien recordó que la vida "útil" de un policía (asignado a trabajos callejeros) es, a lo sumo, de 20 años. "Lo ideal es reclutar jóvenes de 19 años para que a los 39 años se preparen para convertirse luego en instructores o pasen a otras funciones menos estresantes, como se hace en Estados Unidos", afirmó. El exagente del OIJ Gerardo Castaing advirtió que una persona mayor de 60 años no puede ser apta para funciones de seguridad porque "siempre estará en desventaja ante delincuentes cada vez más jóvenes y violentos".
Agregó: "Un miembro de la Fuerza Pública que se entrena todos los días y disfruta de una equilibrada alimentación puede trabajar hasta los 55 años, pero casi nadie lo hace. En nuestro país eso es muy difícil, casi nunca ocurre". El ministro de Seguridad, Fernando Berrocal, no descartó ubicar a algunos policías muy mayores en la sección de Seguridad Interna de esa cartera o en otros puestos. "Hay gente joven que puede dar mejores frutos en la calle donde la gente nos pide más presencia policial", dijo el funcionario. Colaboró la corresponsal Laura Iglesias.
Unos dicen estar cansados, otros desean continuar Nicolás Aguilar naguilar@nacion.com Algunos están cansados y sueñan jubilarse pronto, pero para otros su trabajo, lleno de fatigas y estrés, es una verdadera tabla de salvación. "Si me pensionan, de seguro me muero rapidito. No sirvo para estar metido en la casa, ni limpiar jardincitos", afirmó Luis Emilio Zamora Jiménez, policía de 69 años destacado en la sede central del Ministerio de Seguridad Pública, en San José. Zamora aspira a continuar en su cargo varios años más, aunque reconoció: "Siento el paso de los años y la verdad es que me canso más. "Yo me levanto a las cinco de la mañana y me vengo para mi puesto. Esta es mi vida". En Liberia, Guanacaste, la situación del oficial Claudio Díaz, de 62 años, es muy distinta. Desde hace varios años padece problemas de salud y, si pudiera, se jubilaría inmediatamente. "Yo tengo un desgaste en la columna, me duele todos los días; además, soy diabético y me cansa estar mucho tiempo de pie", manifestó. Vicente Álvarez Arias, de 72 años, ya no sale a patrullar y se pasa el día atendiendo casos menores que no demandan desgaste físico ni mayores contratiempos. Pese a ello, debe llevar expedientes hasta el Juzgado de Guápiles, Pococí --Limón--, lo que le provoca algunos problemas de salud propios de su edad. "Me duelen las piernas y la espalda, pero no me quieren pensionar. El año pasado hice varios trámites, pero dijeron que todavía me faltan cuotas", añadió, sin ocultar su tristeza. Sin embargo, también hay policías de avanzada edad que, definitivamente, no desean jubilarse. Es el caso de Gabriel Alemán, de 69 años, destacado en Cuatro Bocas de Upala, zona norte. "Tengo un desgaste natural en la rodilla derecha, pero deseo seguir sirviendo al país. Me siento entero y aún hago rondas. También atiendo el radio y le cocino a mis compañeros", expresó. Ser policía es su razón de vivir. "Quiero seguir; definitivamente esta es mi vida", dijo. Colaboraron Gabriela Gatjens y Carlos Hernández P.
Dificultades en Guanacaste para reubicar personal mayor Nicolás Aguilar R. y Rebeca Rodríguez naguilar@nacion.com ¿Es posible reubicar a los policías que son mayores de 50 años? ¿En cuáles funciones? Este dilema lo enfrenta la comisionada Kattia Chavarría, directora regional de la Fuerza Pública en Guanacaste. De los 600 agentes destacados en la provincia, un 35% (210) tiene más de 50 años. Inclusive, el 7 por ciento (32) de los oficiales supera los 60 años. Según dijo, esos policías sufren diversos problemas de salud y de aprendizaje, y por eso no puede reubicarlos tan fácilmente. "Imagínese usted que no podemos ubicarlos ni siquiera en las cocinas porque allí el trabajo es muy pesado, pues se debe cocinar en grandes cantidades y permanecer de pie por muchas horas", afirmó. Hay casos de agentes de tan avanzada edad que tampoco pueden trabajar en los equipos de radiocomunicación, pese a ser un trabajo "más liviano". "No cuentan con las destrezas de espontaneidad para activar los protocolos de un asalto bancario, o bien, de una amenaza de bomba", explicó Chavarría. Otra dificultad para reubicar a policías bastante mayores es que muchos cuentan con bajos niveles de escolaridad y "no se les puede instruir en la elaboración de informes u otros procedimientos". "Existen casos de policías que ni siquiera saben escribir", indicó. Ante tal realidad, Chavarría ha optado por ubicar a los oficiales de la tercera edad en lugares de muy baja incidencia delictiva. Por ejemplo, al de mayor edad (72 años) lo asignaron en la muy tranquila comunidad de Juan Díaz, Nicoya. Otro contratiempo con policías mayores de 60 ó 65 años es que de ser ascendidos, sus subalternos más jóvenes los miran con recelo "porque muchas veces los encuentran desactualizados o muy mayores", dijo Chavarría.
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