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El amor en la familia La reducción de la natalidad es el suicidio de un país dfg zdfg zfdg dfg zdfg zdfg df gdfgAlberto Casals acasals2003@yahoo.com Presbítero Llegar a una casa y encontrar un matrimonio bien unido y varios hijos, un hogar acogedor, con ideales comunes, es gozo y esperanza para la sociedad. Lo he constatado algunas veces y ha sido agradable ver a tres o cuatro hermanillos jugando felices y a unos padres girando enamorados por la casa. Este es el modelo de hogar que Costa Rica necesita. Y es que el ser humano no está hecho para la soledad ni la familia reducida; y no basta al hombre ni a la mujer contemplar en soledad el espectáculo maravilloso del universo. Desde el origen del hombre, es patente la necesidad de diálogo y la compenetración de unos con otros: esposo con esposa, padres con hijos, de los hijos entre sí; es algo que va mucho más allá de la intimidad biológica y material y que, para ser valioso, debe estar enriquecido con los afectos espirituales. Costa Rica está cayendo en un error con la idea de familias pequeñas monoparentales y con pocos nacimientos en los hogares bien instituidos. La reducción de la natalidad, que se viene fomentando en el mundo, es el suicidio de un país. Realidad natural. El matrimonio como institución natural presente en la humanidad desde los orígenes es una realidad pacíficamente admitida a lo largo de los siglos. Es el espectáculo presente en tantos hogares normales. Y se ha visto siempre como algo muy claro que, con el vínculo matrimonial entre el hombre y la mujer, se establece un lazo que podríamos llamar sagrado, de características muy peculiares por la misma naturaleza del ser humano. Tal vez es a partir de las doctrinas iluministas de la época de la Revolución Francesa cuando se perdió a veces esta conciencia de lo sagrado e innato del matrimonio y la familia, y se quiso apuntalar el ser de las familias solo en las leyes; es decir, como si la familia fuera una propuesta cultural generada por decisiones humanas arbitrarias en el transcurso de la historia. Eso condujo a debilitar en las legislaciones los tradicionales fundamentos naturales y sólidos de la familia, y a la aparición del divorcio, el amor libre y otras deformaciones que están estrechamente relacionadas con el egoísmo individualista, el hedonismo ambiental y los usos ilícitos contra la recta generación. De ahí proviene la decadencia civil y moral actual.
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