Búsqueda
Avanzada
Viernes 28 de abril, 2006
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato futbol 2005-06
Oscar Arias presidente 2006-10
Elecciones 2006

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

Especiales Noticiosos
Mundial 2006: Equipos, grupos, figuras y calendario
Texto preliminar de reforma fiscal y noticias publicadas
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Listado Completo

Ocio y Cultura
Calendario 2006
Su | Do | Ku
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo

Quiénes somos
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:


¿Reforma fiscal o mental?

El proyecto para la Ley del Impuesto Único es simple, sin lenguaje oscuro, con ideas claras

Juan Francisco Gutiérrez Rosales
jfgutierrez@cfia.or.cr
Ingeniero civil

Debemos prestar atención al Editorial "El denominado flat tax" (La Nación, 10/4/06), al artículo del licenciado Jorge Guardia del 11 de abril y al artículo de El Financiero, 10 al 16 de abril del 2006: "Lo mejor es un impuesto de tasa única", de Leonardo Salazar y Juan Carlos Hidalgo.

Perfilan alternativas sobre impuestos, tributos o como quieran llamarse, más allá del cinturón de pensamiento creado en la discusión de la llamada Ley de Pacto Fiscal, con resultados conocido por todos.

Desde abril del 2006 se yergue una pica solitaria en la corriente Legislativa: El proyecto de Ley del Impuesto Único, n.° 15.865, legó al primer lugar de la agenda, Comisión de Asuntos Económicos, período ordinario 2006, pero su impulso no era oportuno pues el Pacto Fiscal y este proyecto son excluyentes, y la voluntad política estaba a favor del primero.

Hace como 20 años, leí sobre la idea de un impuesto único y la fui concretando, en especial en los últimos cuatro años como asesor legislativo, con datos y cálculos más precisos para el proyecto. Es momento de pensar y reflexionar en un impuesto único que rige en muchos países en el mundo; en Costa Rica se mencionó en el turbulento año de 1835, cuando hubo cuatro gobernantes. Se trata de tomar posiciones para una reforma mental en vez de una reforma fiscal.

Maraña evasora. El proyecto es simple: pocos artículos, sin lenguaje oscuro o confuso, con ideas claras. Creativo, fácil de recaudar, administrar y muy difícil de evadir. Es un mito que la materia de impuestos es de especialistas y no podemos opinar los que pagamos; lo que es de versados es descifrar la maraña de leyes creada para favorecer la evasión o elusión, modus vivendi de algunos.

Crea un impuesto único sobre el uso de 3 millones de hectáreas privadas de terreno, del total de 5.110.000 que tiene Costa Rica. Las divide en cuatro zonas y cinco valores de impuestos con un ingreso total mayor a ¢2,7 billones. Suprime más de una docena de impuestos que pagan una parte de las empresas y las clases media a baja: renta, ventas, consumo, combustible, salarios y pensiones, traspaso de bienes inmuebles, propiedad de vehículos y otros que vencerán en los próximos años (derechos de importación y salida) así como las injustas transferencias al Gobierno central.

Se logra una justicia tributaria real: el que más terreno tiene paga más, el que tiene poco terreno paga poco y el que no tiene terreno no paga nada. Grava una manifestación importante de la riqueza material como son los terrenos en función del uso que tengan.

Cifras inigualables. La economía del país se nutriría con ¢2,6 billones por año: ¢1,3 billones de innecesarios Bonos de Deuda Interna y ¢1,3 billones por los impuestos suprimidos existentes sobre las espaldas de los ciudadanos. Ningún empréstito o ayuda externa puede igualar esas cifras.

El Ministerio de Hacienda concentraría su papel como emisor de cobros y supervisor de los ingresos enviados por las municipalidades, auditadas por la Contraloría General de la República. Como pivote central enviaría a cada gobierno local los cobros a propietarios de terrenos para recaudar localmente. Cada municipalidad separa un 10% para un fideicomiso municipal y envía un 90% al Gobierno Central. La recaudación municipal casi se cuadruplica y el Gobierno central tendría recursos frescos y suficientes para sus obligaciones sin emisión de Bonos de Deuda Interna (los cuales ya sobrepasan los ¢5 billones).

El Ministerio de Trabajo tendría el nuevo papel relevante con recursos suficientes para generar empleo, contribuir en la creación de empresas y tomar la posición propia de visión hacia el futuro.

Hay una pica reluciente, no en Flandes, sino en Cuesta de Moras.

Dialoguemos.

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo


Suplemento Metro
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Enlaces comerciales:
  • Reglamento promoción "Hinchagonal", de La Nación

  • Visite Montezuma Costa Rica

  • Brokers Bienes Raíces

  • TicosLand.com




  • Obituario
    Diario Oficial La Gaceta