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Ojo artificial imita visión de los insectos Permite un campo de visión hasta ahora imposible con la lente más precisaEl pequeño ojo mide solo 2,5 milímetros y contiene más de 8.000 lentes Debbie Ponchner dponchner@nacion.com Inspirados en los maravillosos ojos compuestos de insectos como moscas y libélulas, investigadores de la Universidad de Berkeley, en California, crearon un ojo artificial de gran precisión. Esos ojos podrán ser usados como cámaras o detectores sensoriales para capturar información visual o química desde un campo de visión hasta ahora imposible incluso con la lente más precisa, señaló Luke Lee, uno de los creadores del ojo.
A diferencia del limitado campo de visión del ojo humano, que solo capta las ondas de luz que puede abarcar la retina, para luego enviar ese impulso eléctrico a través del nervio óptico y transformarlo en el cerebro en una imagen, el ojo de los insectos permite un campo de visión mucho más amplio. En lugar de estar conformado por una sola retina, el ojo de la mosca está compuesto de hasta miles de órganos llamados omatidios. La superficie de cada omatidio es una lente hexagonal, bajo la que hay una lente cónica que capta la onda de luz.
Cada uno de esas pequeñas lentes apunta hacia un sitio distinto, permitiendo al insecto tener una vista compuesta de miles de puntos distintos. Así, el pequeño animal es capaz de captar todo lo que sucede a su alrededor. El trabajo de Luke Lee, Jaeyoun Kim y Ki-Hun Jeong ha logrado imitar ese ojo compuesto en el laboratorio. Así, en poco tiempo, cámaras y robots disfrutarán de la amplia vista que gozan los insectos. Ojo artificial. Hecho de plástico, el ojo artificial es un hemisferio que abarca tan solo 2,5 milímetros de largo. Está cubierto por más de 8.700 lentes diminutas, que trabajan de forma individual. El ojo aún no puede ver, pues no está conectado a los detectores que convierten el mensaje de la luz, pero ese es un paso sencillo de lograr, aseguran los investigadores. Según Lee, profesor de bioingeniería en Berkeley, se trata de los primeros sistemas tridimensionales que integran miles de microlentes con canales conductores de luz. Hasta ahora todos los sistemas ópticos eran bidimensionales. Desde hace un tiempo se pensaba que la solución podría estar en los ojos compuestos de muchos insectos, como las libélulas. Sobre esa base, el grupo de científicos creó una especie de domo de resina del tamaño de una cabeza de alfiler con miles de canales conductores de luz, cada uno con su propia lente en distribución hexagonal y ligeramente angulada, similar a la unidad sensorial de un ojo compuesto. Los detalles del estudio se publican hoy en la revista Science.
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