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Medidor de casa quemada servía para tres familias Sistema estaba recargado y hace un mes hizo otro cortocircuitoRiesgo aumentó por estado de los cables y presencia de combustibles Irene Vizcaíno ivizcaino@nacion.com Una recarga en el sistema eléctrico de la vivienda originó el cortocircuito que el lunes causó la muerte de una joven y tres niños en un incendio. Investigadores del INS encontraron que la casa, ubicada en urbanización María Ofelia, en Barreal de Heredia, fue modificada con dos pequeños apartamentos adicionales: uno en la segunda plata y el otro detrás de la estructura principal.
Pese a esos cambios, no se separaron los sistemas eléctricos y un solo medidor registraba el consumo. "Aquí había tres casas, con tres áreas de cocina y con los electrodomésticos normales de una familia funcionando con un solo sistema, que estaba recargado", explicó ayer Héctor Chaves, director de Bomberos. Hace un mes se produjo un cortocircuito en la vivienda, pero el hecho no alertó a la familia sobre el riesgo que corrían. La recarga de voltaje que no fue corregida se convirtió en una trampa que cobró la vida de Gabriela Morales Solís, de 18 años, y de sus sobrinos Keyla y María Fernanda Bermúdez Morales, de tres y cuatro años, y de Yustin Morales, de cinco. Ellos murieron atrapados en el apartamento de la planta alta, donde las niñas vivían con sus papás. Allí también permanecían durante el día al cuidado de su tía. Otros inconvenientes.En sus pesquisas, los investigadores también encontraron que los cables procedentes del poste del tendido eléctrico estaban prensados por piezas de perling (perfiles metálicos). Tal condición, produce fricción en los cables hasta arrancarles el material aislante lo cual aumenta el peligro de un cortocircuito. En el corredor de la vivienda había gran cantidad de repuestos con aceite y hasta una cortadora con combustible, que posiblemente aumentaron la carga de fuego. Las llamas envolvieron un cuarto aledaño del primer piso. Se presume que el humo ascendió por una ventana del aposento que estaba junto a la escalera. El aire caliente impidió que la joven y los tres niños se pusieran a salvo. Comunidad solidaria con familias Irene Vizcaíno A las 3:44 p. m. de ayer las campanas del templo parroquial de Barreal de Heredia despidieron a los cuatro miembros de esta comunidad, fallecidos el lunes tras incendiarse su casa. Los cuerpos de Gabriela Morales, de 18, y sus sobrinos María Fernanda y Keyla Bermúdez, de cuatro y tres años, así como Yustin Morales, de cinco fueron acompañados por decenas de vecinos. También iban estudiantes de la escuela y colegio de la localidad, y hasta una caravana de taxistas. Las manifestaciones de apoyo para sus familiares llegaron desde la tarde del lunes cuando ocurrió la tragedia. Comenzaron los abrazos pero también los recursos para respaldar a los deudos. "Tenemos 17 personas que ayudar, una casa que levantar y una esperanza que renovar", explicó el sacerdote Henry Madrigal durante la homilía. Por el momento, los afectados ocupan un edificio recién construido en el centro de Barreal, el cual albergará próximamente un prekínder. Aparentemente, se les facilitará una vivienda de alquiler por un tiempo mientras reconstruyen la casa. También los ataudes fueron donados por la empresa Hilos de Costa Rica donde labora el padre de las niñas fallecidas.
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