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La vida nos necesita Los seres humanos hemos alterado la capacidad de recuperación de la Tierra.Andrés Ignacio Pozuelo Presidente, Fundación Cientec La biosfera del planeta (desde los organismos unicelulares hasta nosotros mismos) se puede considerar como un solo organismo, donde las especies están relacionadas y, a la vez, diferenciadas, como las mismas células de nuestro cuerpo, todo trabajando en perfecta simbiosis con otras esferas de un organismo huésped, llamado Tierra. Podríamos decir que la biosfera es el órgano principal de un ser y que, por medio del ciclo del carbono, lo mantenemos vivo y evitamos un destino similar al de las presuntas bioentidades de otros planetas (Marte, por ejemplo). La misma composición del aire que respiramos nos proclama la inevitable vida en la Tierra. En efecto, la atmósfera terrestre contiene una gran cantidad de oxígeno libre, elemento químico muy activo. El hecho de que se halle libre en la atmósfera, y las cantidades y proporciones en que está , significa que tiene que haber algo que lo esté reponiendo. Si no fuera así, hace mucho tiempo que el oxígeno atmosférico habría reaccionado con muy diversos elementos -como el hierro de la superficie terrestre- y habría desaparecido. En el caso de Marte, el hierro le ganó la partida a la vida, fijando todo el oxígeno al desaparecer la biosfera y dejando su color rojizo como evidencia fúnebre. Algo que repone el oxígeno, gracias al ciclo del carbono, es la vida misma. A cambio de ello, la Tierra nos protege de la destrucción con sus otras esferas atmosféricas. Ajustes automáticos. Según la teoría GAIA de Lovelock, la vida interacciona y tiene la capacidad de mantener un entorno propio, de manera que sea posible la continuidad de su propia existencia. Si algún cambio ambiental amenazara la vida, esta actuaría para contrarrestar el cambio, de modo parecido a como actúa un termostato para mantener una casa confortable cuando el clima cambia dentro de sus paredes, encendiendo la calefacción o el aire acondicionado. El término técnico que designa este tipo de comportamiento es homeostasis. Así, podríamos afirmar que el conjunto de toda la vida en la tierra es un sistema homeostático. Este sistema, que tiene la propiedad de autoconservarse, no solo se adapta a los cambios, sino que hasta los crea, modificando el ambiente siempre que sea necesario para su bienestar. Existencia en peligro. Existen evidencias claras de que los seres humanos hemos alterado dicha homeostasis, y de que lo hemos hecho a una velocidad que está más allá de la capacidad del planeta de contrarrestar el impacto al ciclo de carbono, poniendo en peligro no solo nuestra existencia, sino la existencia de la biosfera y, consecuentemente, la misma vida del organismo que llamamos Tierra. La humanidad tiene la responsabilidad, la necesidad y el poder de revertir la tendencia antihomeostática, pero esto requiere la activación de la noosfera o "conciencia universal", especie de éter informático que une a la totalidad de los seres humanos en un solo organismo esencial. El desbalance planetario de hoy es de tal magnitud que, únicamente si logramos entrar en resonancia con la noosfera, podemos evitar el colapso y redimirnos de los errores pasados.
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