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Nací tico hace 50 años. La patria de uno no es donde se nace, sino el lugar que se elige para morir- Hernán Cortés CortésJosé María Penabad López periodista En aquel 26 de abril de 1956, el aeropuerto internacional, entonces El Coco, recibía al viajero en una casona, medio inclinada, de madera. Todo se mezclaba allí: Migración, aduanas, recepción. Don Pepe construía, a la par, el primer edificio para la terminal aérea, de un espacio, en Alajuela, escogido por don Otilio, su predecesor. Y, curiosidad interesante, el presidente Figueres Olsen amplió la obra de su padre con amplia estructura y diseño modernista que hoy luce el Santamaría. Hijos ticos, nietos ticos y, ya en el horizonte, bisnietos ticos, ¿quienes son más ticos, ellos o yo? Yo "arribé" antes a Costa Rica. El contexto cierra con cónyuge tica. Bohemia, la revista cubana más importante de la América hispana, en la época, fue el imán, el embrujo, el singular atractivo de una tierra donde la democracia se ejercía a camisa abierta. Le escribí a Don Pepe, presidente, solicitando la venia. Don Pepe era la estampa vivaz, la chispa, el exponente de una Costa Rica bucólica, retratada con especial eco por Bohemia, que llegaba a Galicia por línea naviera regular, procedente de Cuba, cubriendo las curiosidades e inquietudes, fresco aire de libertad, de unos españoles atrapados por los rescoldos de fratricida guerra civil. ¡Genial, siempre, Don Pepe! Contestó a la misiva de un gallego de A Coruña, estudiante de Derecho, aprendiz de periodista, al que invitó a trasladarse a suelo costarricense. Faltó tiempo para hacer viaje. En el Reina del Mar hasta Colón, y de Panamá a Costa Rica a bordo de Lacsa. Compañero de viaje, soporte uno del otro, fue Lázaro Candal, que, tras disfrutar de la amistad tica, marchó, para casarse, a Venezuela, donde es famoso en TV. Se lo conoce y admira como Papaíto Candal. Perón, cine Palace, Saprissa. La larga ruta en barco ofrece refrigerios mentales como son las escalas en diferentes puertos. Puerto España, Caracas, Cartagena de Indias. Recorriendo una vieja y empedrada calle, de la emblemática ciudad colombiana del Caribe, del segundo piso de una casa -recuerdo, por la emoción de aquel momento- salían, y se escuchaban con alta y perfecta sonoridad, las notas reveladoras de un disco de Juanito Valderrama: "Yo soy un pobre emigrante, que viene hacia tierra extraña.". Julio Suñol ejerció de amistoso padrino en la pila bautismal del periodismo tico. Publicó en La República, que dirigía, a todo lo ancho de la primera página, sobre el logo de identificación del periódico, el titular de la entrevista que aproveché realizar, a mi paso por Panamá, con el exiliado Juan Domingo Perón, en un apartamento del edificio Lincoln. Vaticinó y cumplió que volvería a ser presidente de Argentina. El fútbol respiraba, saboreándolo, el suceso que catapultó el balompié tico. Un enorme triunfo consagratorio en los Panamericanos. En el Cine Palace, por 50 céntimos, se asistía a la reiteración de los filmes con la excelencia tica. Y ¡quince, quince (céntimos) Sabana-Cementerio!, clamaban los cobradores de los buses, para arrastrar aficionados rumbo al Estadio Nacional, que registraba la ruidosa marcadora "maría". El Deportivo Saprissa, de don Ricardo, Enrique Weisleder, Jorge Guillén, Fernando Rojas.. Era atracción máxima. Allí estaban Flaco Pérez, Catato Cordero, Marvin, Cuty Monge, Álvaro Murillo.. Y los restantes capitalinos, la Libertad, de Manolo Amador, Gimnástica Española de Julio Jirón, Toño Filloy, Gallego Armijo, Herbert Ulloa. Universidad de Curro Roldán, Lolito Ruiz, Orión, de Juan Pancho Montealegre, Mario Barrantes, Guido Peña. Moravia de Pipilo Umaña, Pachico Sánchez. Uruguay, de Fabio Castro, René Sánchez, Isidro Williams. En provincias, los grandes, Alajuela, Herediano, Cartaginés. Soda Palace, Chamorro, Carlos Andrés.El balompié es pasión y acción en Costa Rica. Se lleva en la sangre. Y apunta este viejo comentarista: cualquier tiempo pasado fue mejor. Luis Cartín era la estrella del escenario deportivo. (Ojalá que no se debiliten las piernas, por la impresión ambiente, en el debut del Mundial, dicho sea de paso). La soda Palace pautaba un común denominador. Moncho Coll dominaba la cátedra de futbol. Juanito Martín replicaba. Pedro Joaquín Chamorro abofeteaba a un camarógrafo argentino que había elaborado un documental ensalzando a Somoza. El Che Guevara tomaba café en una esquina. Contertulio habitual: Carlos Andrés Pérez. Alan García entonaba La flor de la canela. Exilados por doquier. Treinta años en La Prensa Libre. También en La Hora, Excelsior, La República, OjO, Diario Nacional. Caminante de inacabables kilómetros profesionales. Y, como extra del andar, diplomático, corresponsal, comentarista. Con los honores de haber recibido los galardones del periodismo tico, condecoraciones de España, viajes. Resumen obligado: Valió la pena. ¡Gracias, Don Pepe! ¡Agradecido, Costa Rica! Aquella canción de Valderrama dice medias verdades. Un español nunca es extraño en América: idioma, religión, sangre, afecto. se funden en admirable crisol. La certeza pura es: yo soy un pobre emigrante, asimilado a Costa Rica, 50 años ha.
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