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Cortocircuito en vivienda mató a tres niños y su tía Incendio comenzó en primer piso y ellos quedaron atrapados en el segundoDos personas más se salvaron, pero no alertaron sobre otras más en la vivienda Irene Vizcaíno G. ivizcaino@nacion.com Un cortocircuito fue la causa del incendio en el que murieron ayer tres niños y su tía, en una vivienda de la urbanización María Ofelia, en Barreal, Heredia. A esa conclusión llegó el Cuerpo de Bomberos tras revisar la escena del siniestro.
Los bomberos encontraron a las víctimas fuertemente abrazados en un rincón del segundo piso, adonde quizás corrieron en procura de protegerse. Los fallecidos son Keyla Michelle y María Fernanda Bermúdez Morales, de tres y cuatro años, respectivamente; Yustin Morales Solís, de cinco, y Gabriela Morales Solís, de 18. Con base en las pesquisas iniciales, se estableció que el fuego comenzó en la parte externa de la casa, muy cerca del medidor y se extendió con rapidez, alimentado por la gran cantidad de objetos que había en el corredor. La abuela de la muchacha, Antonia Solís Solís, de 84 años, consiguió salir por sus medios mientras que a una persona con retardo mental, Jorge Rodríguez Morales, de 33 años, la rescataron los vecinos. "Nosotros estábamos ayudando y lo sacamos a él (Jorge) por la ventana del segundo piso. Él hasta se devolvió para sacar la lora", declaró Álvaro Ledezma, vecino de la urbanización. Empero, nadie hizo la advertencia a las autoridades de que dentro de la vivienda quedaban cuatro personas. Estas últimas, en vez de correr hacia una ventana sin rejas, se ocultaron tras un desayunador y cerca de una pila. "Extrañamente se refugiaron en un cuarto con verjas, cerca de una pila. A veces la gente piensa que echándose agua va a evitar el fuego. Me atrevo a adelantar que murieron por asfixia", expresó Héctor Chaves, director del Cuerpo de Bomberos. De acuerdo con el funcionario, las víctimas tampoco pudieron bajar por la escalera, pues esta más bien se convirtió en una especie de chimenea que transporta el aire caliente hacia arriba.
Sin aviso.Los bomberos recibieron la alerta del incendio a las 12:57 p. m. y seis minutos después ya estaban frente a la vivienda completamente en llamas. El problema es que ni parientes ni vecinos les advirtieron que había gente dentro. Por esta razón, su tarea principal se concentró en evitar que el fuego se extendiera a las otras viviendas, al tiempo que los lugareños sacaban sus pertenencias. "Si nos hubieran dicho, el ataque es ofensivo para apagar el fuego, aunque creo que en este caso difícilmente los hubiéramos encontrado con vida", agregó Chaves. Por esta razón es que unos 25 minutos más tarde, ya cuando los bomberos estaban quitando escombros en el interior de la vivienda completamente quemada, fue que dieron con los cuerpos. Jéssica Morales, madre, hermana y tía de los fallecidos, relató que la emergencia sobrevino minutos después de que ella salió a hacer un mandado. Su intención era llevarse con ella a sus tres hijos, pero Yustin, el segundo, quiso quedarse jugando con las primas. "Yo no iba a salir, pero mi hermana (Gabriela) me dijo que fuera a recoger unas bolsas por la plaza de La Aurora", relató. La mujer explicó que Gabriela Morales era la encargada de cuidar a las sobrinas, hijas de su otra hermana Andrea. Ayer también quedó en compañía de su hijo Yustin cuando los sorprendió el fuego. "Un muchacho paró el carro cuando yo iba para La Aurora y me dijo que me devolviera porque algo había pasado en mi casa", recordó. Tal y como recordaron los vecinos, esta familia es muy numerosa pues residían unas 20 personas. Las dos niñas fallecidas y sus padres vivían en el apartamento del segundo piso. Abajo vivía Gabriela con sus papás, la abuela, siete hermanos, una cuñada y sobrinos. Ellos llegaron a vivir a la urbanización hace unos 15 años. Ayer, toda la comunidad se sumó al dolor y comenzó a organizarse para ayudar a los sobrevivientes a levantar la casa y apoyarlos. Cualquier colaboración puede hacerse llegar a la Asociación de Desarrollo, la iglesia católica o a la escuela de Barreal, Heredia. Colaboró Otto Vargas, redactor
Abuela de 84 años salió por sus medios de casa en llamas Irene Vizcaíno G. ivizcaino@nacion.com Muy confundida por lo que estaba ocurriendo, Antonia Solís Solís, de 84 años, relató en la casa de un vecino lo que vivió poco después del mediodía del lunes, cuando comenzó el incendio en la casa que habitaba con su hija y sus nietos. "Jorge (su nieto) estaba en el cuarto de él y luego lo vi con un pichelillo de agua. Me dijo que era para echársela a una rata que estaba entre unas tablas pero cuando yo volví a ver lo que había eran llamas", recordó, aún asustada. De inmediato, comenzó a gritarle a su nieta Gabriela, que estaba en el segundo piso con los chiquitos, para alertarla del incendio. "Yo pensé que ella me había oído y luego me salí porque ya me estaba ahogando por el humo", explicó. De esta forma, los vecinos -asombrados- la vieron salir por la puerta principal, escapando de las llamas que salían del corredor. Ella no se dio cuenta cómo comenzó la emergencia, pero descartó que se tratara de alguna explosión del gas de cocina. La razón: ayer se les había acabado el gas y por eso estaban cocinando con electricidad. La anciana aseguró que salió de la casa pidiendo ayuda; sin embargo, los vecinos afirmaron que la señora no supo decirles si había alguien más dentro de la vivienda. Horas más tarde, cuando caminaba con apoyo de otros parientes para alejarse de la escena, no pudo evitar dirigir la mirada hacia el segundo piso de la casa donde quedaron los cuerpos de su nieta y tres bisnietos. Ella y su nieto Jorge, quien tiene un retardo mental, fueron sobrevivientes del trágico incendio. Investigadores de incendios del Instituto Nacional de Seguros (INS) y agentes judiciales establecieron preliminarmente que la causa fue un cortocircuito, pues los cables cercanos al medidor lo evidencian, lo mismo que el relato de algunos residentes del bloque M. "Dicen que se prendían y apagaban las luces cuando comenzó el incendio", dijo María Teresa Solís. Ella acudió al momento del incendio a las casas contiguas para ayudarles a sacar sus pertenencias, pues el fuego amenazaba con extenderse por el barrio. Víctor Julio Marín, otro vecino, declaró: "Un compañero del ICE me avisó del incendio; entonces, pedí que me dejaran venir. Yo estaba trabajando allá por La Carpio (La Uruca). "Cuando llegué, mi señora no estaba, creo que había salido con los chiquitos", manifestó mientras miraba incrédulo los escombros de la casa de sus vecinos más próximos.
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