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Sin libertad no hay dignidad Cada Carta de derechos humanos tiene como contraparte una Carta de deberes humanosÓscar Álvarez Araya La libertad es uno de los valores más esenciales de la dignidad humana. Sin libertad no hay dignidad. Valores tales como la justicia social, la igualdad y la solidaridad solo pueden subsistir en regímenes que garanticen en primer lugar la libertad. El ser humano, a diferencia de los animales, piensa y actúa y puede distinguir entre diferentes caminos y opciones. Es decir, el ser humano está marcado por la libertad. Como escribió Kant: "El hombre tiene un pie puesto en la libertad y otro en la necesidad. Debe luchar constantemente por la libertad". El humanismo es inconcebible sin la libertad. Por eso uno de los objetivos fundamentales de todos los gobiernos debe ser salvaguardar y promover la libertad individual. Sabiendo que la tendencia natural de los gobiernos de fuerza es la de suprimir o debilitar la libertad, por lo que los ciudadanos no pueden menos que ser actores vigilantes en la defensa y promoción de ella. Padres fundadores. La lucha del pueblo de Israel en Egipto fue una de las primeras gestas del ser humano por la libertad. Pero fueron los griegos los padres fundadores de un sistema de libertad. Atenas fue la primera democracia inspirada en principios de libertad, igualdad, tolerancia y fraternidad. Las democracias modernas son hijas de esos valores de la democracia ateniense. La libertad debe prevalecer en todos los ámbitos de la vida social. La libertad existe dentro del marco de la ley, siempre y cuando esta garantice el respeto a los derechos humanos fundamentales. La libertad son las libertades: de pensamiento, de creación artística, de cátedra, de expresión y de prensa. La libertad de reunión, de tránsito, de asociación y de no asociación. La libertad religiosa, política y económica. Todas las formas de dictadura o tiranía, políticas, económicas o religiosas, de derechas o de izquierdas, son los grandes enemigos de la libertad. Pero también en las sociedades democráticas y abiertas están presentes los adversarios de la libertad. Limitación del Estado. El régimen que mejor anula la libertad o las libertades fundamentales es el totalitario, no importa que su ideología sea nacionalista, socialista o religiosa. En el régimen totalitario el Estado no tiene límites y llega a asfixiar y anular la soberanía y las libertades de los ciudadanos. Limitar el poder del Estado, garantizando un espacio para la sociedad civil y para el ejercicio de las libertades, es lo mismo que evitar el totalitarismo. La libertad individual no es absoluta, pues está limitada por la libertad que tienen los otros que conviven con nosotros en sociedad. En una comunidad de seres libres e iguales en derechos y obligaciones, mi libertad termina donde empieza la de los demás. Y cada derecho humano implica, también, una obligación. Cada Carta de derechos humanos tiene como contraparte una Carta de deberes humanos. El ejercicio de la libertad implica responsabilidades, con uno mismo, con los demás, tanto los que viven ahora como las futuras generaciones. Sin libertad, no hay dignidad, pero la libertad es inseparable de la responsabilidad. Todas las libertades han de ejercerse con responsabilidad ciudadana dentro de los límites del derecho y del bien común.
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