|
|
|||||
|
|
La emoción popular La emoción es la realidad del hombre. La solidaridad nace de la emoción de los pueblos.Enrique Obregón Valverde Cosas que he dicho y que es bueno repetir ahora. Por ejemplo: ¿cómo luchar contra la pobreza sin recurrir a la violencia revolucionaria? Esta es la pregunta que debe contestar la socialdemocracia contemporánea. Tiene que haber, la hay, una manera de solidarizarse con los necesitados sin recurrir al machete, a la bomba o al fusil. Porque, hasta donde sé, una familia con hambre le está declarando la guerra a la sociedad. La emoción es el motor del hombre social. El sentimiento colectivo mezclado con una necesidad sin satisfacer transforma sociedades y construye sistemas. La razón no hace historia pero la explica. Razón y realidad. Nadie puede saber cuál es el resultado de un millón de emociones individuales mezcladas en la cubeta de una sociedad del futuro. La filosofía piensa en lo eterno, por eso se fundamenta en la razón. La ciencia social piensa en lo humano y su base es la emoción. La emoción es la realidad del hombre; la razón es la inteligencia descubierta por Sócrates, que es el hombre que más cerca de Dios ha estado. La razón, pura, limpia y cristalina colinda con la eternidad. La democracia es la consecuencia de un sentimiento colectivo en suprema aspiración del pueblo. Un ciudadano es un hombre que aprendió a luchar y sólo encontró la lógica del corazón. El ciudadano verdadero no razona, pero llora. Por eso la democracia no comienza con un argumento sino con el normal desprendimiento de una lágrima. El llanto del ciudadano no es queja sino protesta. El ciudadano construye sistemas y rompe cadenas con la emoción y no con la fuerza. La emoción ciudadana es una lágrima convertida en mazo que destruye y reconstruye. La lágrima ciudadana no es debilidad sino fortaleza porque todo lo que hay de fuerte en el hombre parte del corazón. Sentimiento con alas. Una idea es un sentimiento popular con alas. Cuando las ideas vuelan nacen las libertades y se confirman los derechos. El ciudadano siempre hace preguntas que el filósofo no puede contestar. El ciudadano pregunta desde el fondo de su necesidad; el filósofo contesta desde el centro de su razón. La democracia es el gobierno de las leyes por excelencia. Esto es verdad, pero cuando vemos tanta miseria, tanto hombre sin trabajo, tanta injusticia, renace la vieja pregunta de aquel personaje de Víctor Hugo: ¿Morir de hambre es estar dentro de la ley? El sentimiento democrático no marcha a la par del argumento lógico. Y es que la razón del que tiene el poder político y económico no es la misma del que carece totalmente de poder. Cuando una madre impotente ve morir a su hijo por falta de médico, de pan, de trabajo, la rabia de su impotencia se convierte en lágrima de reclamo. Esa lágrima viene del corazón y se une con millones de lágrimas para convertirse en torrente. La solidaridad nace de la emoción de los pueblos. Solo el torrente de las lágrimas construye el sistema democrático, nadie ha sabido nunca que haya nacido en el Banco de Francia o en la Bolsa de Valores de Nueva York.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |