Búsqueda
Avanzada
Jueves 20 de abril, 2006
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato futbol 2005-06
Oscar Arias presidente 2006-10
Elecciones 2006

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

Especiales Noticiosos
Mundial 2006: Equipos, grupos, figuras y calendario
Texto preliminar de reforma fiscal y noticias publicadas
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Listado Completo

Ocio y Cultura
Calendario 2006
Su | Do | Ku
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo

Quiénes somos
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:


¡Oh fe, ciega!

La libertad en su estado puro es salvaje. Urbanizarla requiere responsabilidad

Eduardo Jiménez Chavarría
jceduardo@costarricense.cr
Pastor

El hombre sigue siendo víctima de sus errores. Por un lado, afirma estar dispuesto a morir por el derecho a expresarse de sus enemigos (quizás el rasgo más definitorio de nuestra filosofía liberal); por el otro, es sensible a los límites, que no quiere reconocer, de sus propios derechos. Al final lo que queda es algo así como: Estoy dispuesto a morir por tu derecho a expresarte. siempre y cuando uses para todo mi punto de vista. Y agreguémosle: De lo contrario no respondo.

El problema es que la libertad en su estado puro es salvaje; y para urbanizar esa jungla, es necesaria la responsabilidad, que, otra vez, no se quiere reconocer o se le reconoce tan tibia y superficialmente, que nadie nos toma en serio. Aquí yace el gran desfase en la comunicación de dos civilizaciones (tan endeudadas la una con la otra): fe y libertad.

Superficial y contradictoria. Estos compromisos tan por encimita de nuestra civilización occidental me hacen pensar que después de todo el mundo es gobernado por la fe. Los musulmanes radicales tienen sus raíces en el océano de la fe y Occidente sigue siendo sinónimo de cristianismo. Y para qué redundamos hablando de la espiritualidad china o hindú. Y aunque en la práctica Occidente está atrapado por el racionalismo, la fe es tan real como el petróleo, cuyo precio toma nuestros signos vitales cada día. Le guste o no a Carlos Fuentes o a José Saramago (o a nosotros mismos), nuestra visión tan superficial y contradictoria de las cosas nos hace cada vez más intolerantes y menos capaces de comprender la libertad del otro.

Nos da vértigo asomarnos a esas formas brutales de fe, como yo las he calificado. Pero no podemos obviar los fétidos pantanos de la libertad que predica Occidente, que si bien no justifica la fe bárbara, nos desautoriza para exportar "esa forma" de libertad que quiere llevar Bush como un producto made in USA.

Pluma y espada. Europa (más vieja y madura) desata con ideas lo que Estados Unidos ha desatado con su guerra en Iraq: la furia de los sectores más radicales del Islam. Como bien se nos enseñó hace poco, radical viene de raíz. Pues bien, el odio (¿O celo? ¡Qué sabe Occidente de celos!) de los seguidores de Mahoma no distingue matices. Tan ofensiva es una bomba que destruye una mezquita como una caricatura que descansa en las páginas de un periódico. Los musulmanes interpretan: Europa lo dice, Estados Unidos lo hace. De ahí que su ira no distinga la pluma de la espada, la burla de la metralla ni a Zapatero de Blair.

Nuestros valores han llegado a ser tan volátiles que estamos como a la intemperie en una galaxia caótica de derechos. Legislamos con arrogancia acerca de valores que no practicamos. Apadrinamos derechos cuyas consecuencias ignoramos. Como autómatas movidos por un canto de sirena, encallamos, nos despeñamos y nos entregamos a los engañosos sentidos. Perdida la noción de todo, en el más espantoso de los vacíos, repetimos y proclamamos verdades que no creemos. Es por eso que los errores nos golpean y decimos: ¡Oh, fe ciega! Juzgamos, caemos en la intolerancia y decimos: ¡Fanáticos radicales! Sin querer ver en nuestros cuerpos las marcas de los grilletes de la insaciable y glotona libertad que practicamos. Verdadera fe y verdadera libertad. No renunciemos a su búsqueda. Dios nos ayude.

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo


Suplemento Metro
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Enlaces comerciales:
  • Reglamento promoción "Hinchagonal", de La Nación

  • Visite Montezuma Costa Rica

  • Brokers Bienes Raíces

  • TicosLand.com




  • Obituario
    Diario Oficial La Gaceta