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El especialista: Miedo al desarrollo Dennis Meléndez H. Economista El bienestar de un país aumenta solo con más desarrollo económico. Para ello es necesario que la producción crezca. Un desarrollo basado simplemente en redistribución de ingresos -es decir, quitarle a los ricos para darle a los pobres- no solo es casi imposible, sino que, en caso de lograrse, es efímero. Por lo tanto, solo hay dos maneras por las cuales un país aumentará la producción: con más factores, como por ejemplo trabajo, capital, capacidad empresarial y también aumentando la productividad de esos factores. La gente cree que un tratado de libre comercio (TLC) es bueno si permite exportar más pues se parte de que hay un aumento en la producción local. Falazmente se cree que gana aquella nación la cual logró que se le abran los mercados externos sin abrir los suyos. Ese es un pésimo TLC: los mayores beneficios se obtienen al importar más bienes y obligar a competir a los productores nacionales. Solo siguiendo este camino se identificarán las ventajas competitivas y se elevará la productividad. Los TLC que se basan únicamente en listas de productos no competitivos son contraproducentes. La disponibilidad de factores es limitada. La disponibilidad de mano de obra es finita pues las tasas de crecimiento de la población son decrecientes. Además, no toda la mano de obra es utilizable -desempleo friccional-. Si Costa Rica ha podido sostener la producción agrícola tradicional durante los últimos 20 años ha sido gracias a la importación de trabajadores, los cuales llegan principalmente desde Nicaragua. El capital local es poco y las tasas de ahorro insuficientes. Se depende de la importación de capital (inversión externa) para poder producir más. Si a eso se agrega que la mayor parte del ahorro nacional lo capta el gobierno, para emplearlo en gastos de consumo o en inversiones de baja productividad, su disponibilidad es escasa. El terror es fijo y la capacidad empresarial, por lo general, hay que importarla o crearla por imitación; de ahí que las posibilidades de crecimiento basado en aumento factorial son pocas. No obstante, sí existen muchas oportunidades para aumentar la productividad. Para eso se necesitan instrumentos como el TLC con Estados Unidos, siempre y cuando este obligue a competir y a cambiar esquemas de producción. Sin embargo, mucha atención: si el TLC se cambia con el objetivo de impedir la ruptura de monopolios o bien eliminar la protección brindada a sectores improductivos o, inclusive, se intenta evitar que aumenten las importaciones, entonces se estará perdiendo el aporte más importante de ese instrumento comercial: el estímulo a la mejora en la productividad.
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