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Dos pistoleros asesinan a comerciante frente a familia Agresores lo esperaron en la casa y lo recibieron con cinco balazosEl 2 de abril lo apresó la Fuerza Pública por portación ilegal de armas Irene Vizcaíno ivizcaino@nacion.com El comerciante de artesanías Rigoberto Paredes Mosquera, de 31 años, fue asesinado ayer en la madrugada de cinco balazos, frente a su compañera y dos niñas. Los pistoleros esperaban a Paredes en el callejón que da a su casa, en San Juan de Dios de Desamparados, San José, y lo atacaron a la 1:30 a. m. cuando llegaba en carro junto con las mujeres.
Su muerte se produjo en forma inmediata en el vehículo tras ser impactado las cinco ocasiones en la espalda, mientras el Hyundai que guiaba fue a dar contra una pared de latas. Aparentemente, los agresores huyeron a pie y abordaron un carro cerca de ahí. "Por lo que oí los estaban esperando, pero ahora la muchacha no está en condiciones de hablar y la chiquita mayor está muy afectada", explicó Yorleny Marín, la vecina más cercana mientras llevaba desayuno para la mujer y sus hijas. Por las circunstancias del crimen, los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) presumen que se trató de un ajuste de cuentas, aunque no hay claridad acerca de las motivaciones. Captura reciente. Paredes nació en Colombia y tenía varios años de residir en el país pues aparece casado con una costarricense en diciembre del 2003. A San Juan de Dios de Desamparados se trasladó hace unos seis meses, junto a una dominicana de apellido Castillo y las niñas de seis años y otra de ocho meses. Según se dice, se dedicaba a comerciar artesanía. Policías de ese cantón lo conocieron hace poco más de una semana cuando algunos vecinos se quejaron del escándalo que había en su casa en la madrugada. Miembros de la Fuerza Pública se presentaron a esa vivienda a las 3:30 a. m. del 2 de abril y cuando llamaron al hombre, este respondió con dos disparos para amenazar a los oficiales. El incidente concluyó con la captura de Paredes por la portación de dos armas calibre 38 y municiones sin los respectivos permisos, razón por la cual fue puesto a las órdenes de la Fiscalía. Aparte de ese hecho, las autoridades desconocen si estaba implicado en alguna actividad ilícita que diera origen al crimen. Tampoco los lugareños notaron algún hecho irregular en aquella casa, hasta la madrugada del lunes. "Nos despertaron los balazos. Oímos cuatro o cinco impactos y la bulla. Luego ya vi el carro ahí chocado y la muchacha llorando con las chiquitas", narró Gerardo Sandí, residente del barrio.
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