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Cruzando el umbral Christian E. Campos Monge chrisjm33@yahoo.com ¿qué le falta a Costa Rica para iniciar el paso al umbral de la sensatez? La clase política, más que la reiteración de esquemas antiquísimos, debe apostar por una discusión seria y profunda de la Costa Rica de corto, mediano y largo plazo que se desea. Se debe capacitar para una planificación eficiente y eficaz, y aplicar un verdadero gerenciamiento público, a partir de indicadores y metas razonables y afincados en los imperativos superiores del Estado. No hay más. ¿Cuáles son los objetivos a los que debe comprometerse el Gobierno? Basta con volver la mirada al modelo de estado instaurado en la Constitución. Costa Rica es un Estado social de derecho, no hay más. Por ello es oportuno refrescar algunos de los componentes de ese estado: garantía de la igualdad, en el tanto toda persona tiene derecho a los beneficios de la aplicación de las políticas basadas en la ideología social; garantía de los derechos económicos, culturales y sociales -hacemos énfasis en el estímulo del crecimiento económico, pero con una distribución justa de la riqueza-; garantía de servicios públicos con calidad y exigencia de rendir cuentas por parte de todo funcionario; garantía de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado que, más que una tarea momentánea, es un reto para el disfrute de las generaciones venideras; y garantía de tutelar educación, seguridad social y asistencia a los menos afortunados, tres áreas impostergables. Rompimiento de paradigmas. La educación gratuita y obligatoria debe ubicarse en calidad a la par, o mejor todavía, que la privada. Para esto deben romperse paradigmas de mentes subdesarrolladas en algunos supuestos dirigentes de claros intereses gremiales, pero no nacionales. La seguridad social clama por cirugía mayor, con mejor gerencia del sector, lo que conlleva un trabajo más coordinado; se requiere mejor calidad en la prestación de los servicios y controles más idóneos en los servicios privados, entre otros. Además, se debe apoyar, sin caer en lo paternalista, a los menos dichosos; nos referimos a los que apenas sobreviven: un gobierno no podría justificarse si en el estómago de un niño hay hambre. Así, aunque hemos sido insensatos (las pruebas sobran), lo cierto del caso es que la gobernanza, que esperamos sea una idea base del próximo gobierno, obliga a gobernar con escucha atenta de los diferentes sectores o grupos. Más que eso, no puede seguir descuidándose el ponernos de acuerdo como país (concertación) de qué, cómo y para qué deseamos un determinado objetivo político. Lo social debe encarnarse en un plan de gobierno que supere la insensatez de los 4 años. Si al menos lográramos eso, podríamos decir que empezamos a cruzar el umbral.
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