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Profundidad intelectual Hay que tener cuidado para evitar cualquier argumento que introduzca falaciasMiguel Gutiérrez Saxe Me llamó mucho la atención el indicador grado de profundidad intelectual (GPI) planteado por Rigoberto Stewart (RS) en su artículo "Carga tributaria ad náuseam" (Página Quince, 17/3/06), al comentar, entre otros, un artículo mío sobre la carga tributaria (Página Quince, 24/2/06). Me propongo aportar al diseño de tan importante indicador. EL GPI tendría necesariamente que considerar aspectos relativos al uso de las normas del correcto pensar, la adecuada referencia al conocimiento más actual y pertinente en el tema, así como una separación de planos de argumentación, como pueden ser i) el plano conceptual, ii) el de los modelos y métodos que pueden ser utilizados -si fuera del caso, econométricos, métodos de casos como puede ser el de la diferencia (Mills)-, iii) el plano de la realidad o las realidades que se quieren describir o comparar, y iv), claro está también, el de los prejuicios o deseos. Por supuesto, que la capacidad de explicar la realidad, así como la capacidad de predecir, son asuntos a contemplar en el diseño del GPI. Número inmanejable. No es trivial el asunto de las ponderaciones e instrumentos de agregación de los aspectos contemplados para la construcción del GPI. Difícilmente se pueda manejar con el procedimiento de suma de factores con igual ponderación, como hace el índice de libertad económica (Beach y Miles), sino que la aplicación requiere algo más sofisticado en lo matemático. Sin embargo, 50 variables independientes podría ser un número inmanejable para preparar el GPI. Quizás 10 factores, como utiliza el índice de libertad económica, puedan ser suficientes. Como los científicos a menudo aplican sus ideas innovadoras en su propio cuerpo, propongo que RS aplique el GPI a su propio artículo. Sin embargo, usando como referencia ese artículo de RS, a manera tentativa, me permito ejemplificar un par de asuntos en lo referido al correcto razonamiento, particularmente, a un meticuloso cuidado en evitar cualquier argumento que introduzca, directa o indirectamente, el uso de falacias (para su solaz puede ver Wikipedia, en Internet). Una falacia ad verecundiam consiste en afirmar que un argumento de alguien es cierto solo por alguna característica del proponente en lugar de atender al argumento por sí. Así, varias de las afirmaciones del artículo de RS podrían clasificarse dentro de esta categoría: indica el texto que comento que RS tiene doctorado en Economía desde 1990, que RS fue entrenado en diseñar modelos econométricos, que RS estaba armado con instrumentos, basados en sofisticadas matemáticas y, además, que RS dirige un instituto que ha aportado a la elaboración de un índice atinente a la discusión. Como pantomima. La falacia del hombre de paja es una forma de la falacia conocida como argumentum ad logicam, consistente en rebatir un argumento que no se corresponde exactamente con el ofrecido por el interlocutor, aseverando luego que se ha rebatido este; es luchar, como pantomima, contra un muñeco de paja. Busquemos en el artículo que comento de RS. Al incorporar el índice de libertad económica como un ejemplo de lo que es intelectualmente profundo, supone que este índice puede expresar algo respeto a la carga tributaria. El índice es eso, un índice compuesto; de ninguna manera es un modelo econométrico. De la observación del índice no se puede colegir algo respecto a la carga tributaria pues no fue diseñado para eso, menos aún señalar que existe una relación inversa entre carga tributaria y crecimiento económico. Pero, además, RS señala que ha quedado suficientemente claro que existe una correlación positiva (y una relación de causalidad) entre libertad económica y crecimiento económico. Como pantomima, el escrito de RS derrota una idea que no fue señalada en el artículo que comenta, aunque ese, mi artículo afirma indirectamente lo contrario. La presencia de falacias obligaría al GPI a mostrar valores muy bajos, de donde el tema de la agregación del GPI cobra más importancia. La suma de factores con igual ponderación no lo resuelve; pensándolo mejor, multiplicar el conjunto de factores por cero podría resolver el asunto.
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