Floribeth Mora dará testimonio del milagro, en Roma, el próximo 27 de abril

Por: Alberto Barrantes C. 2 marzo, 2014

El pasado sábado 22 de febrero, monseñor Slawomir Oder, de origen polaco, visitó la casa de Floribeth Mora, en La Unión de Cartago. | ALBERTO BARRANTES C.
El pasado sábado 22 de febrero, monseñor Slawomir Oder, de origen polaco, visitó la casa de Floribeth Mora, en La Unión de Cartago. | ALBERTO BARRANTES C.

Su estadía en Costa Rica fue solo de tres días, tiempo suficiente para conversar con la tica Floribeth Mora, cuyo milagro llevará a Juan Pablo II al altar de la santidad, el domingo 27 de abril.

Se trata de monseñor Slawomir Oder, de origen polaco y quien postuló al extinto Papa para que sea venerado como santo.

El pasado 22 de febrero, el prelado tocó a la puerta de la casa 23, en La Unión de Cartago para conversar con Mora sobre los detalles de su futura visita a la Santa Sede.

Como uno más de la familia Arce Mora, monseñor Oder compartió el sabor criollo del arroz y los frijoles de un popular casado costarricense. Aprovechó también la tarde de aquel sábado para grabar el testimonio del milagro de Mora, junto con un equipo de prensa de la Ciudad del Vaticano.

El video formará parte de un documental que recorrerá las calles de Roma antes de la canonización de Juan Pablo II.

Hace dos años. En su oficina, en Italia, el sacerdote polaco recibió, desde el 2012, un sin número de cartas de todas partes del mundo, que narraban la intercesión de Juan Pablo II sobre ellas. Él eligió el caso de Mora, nacida en el barrio Cristo Rey, de San José, hace 50 años.

“El caso me conmovió. Vi en esta mujer a una persona humilde, que nunca buscó el protagonismo con su testimonio. Una mujer que oró con el corazón y recibió la cura de Dios, por intercesión del santo Juan Pablo II”, expresó Oder.

El 1.° de mayo el 2011, Floribeth Mora fue curada de un aneurisma cerebral (dilatación de las arterias del cerebro). Ese día, esta cartaginesa recuerda que al despertarse escuchó la voz del santo.

Imagen sin titulo - GN
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“Yo lloraba desesperada en mi cama porque tenía miedo de morirme y dejar a mis hijos solos. Los médicos me habían dicho que no había cura para el aneurisma: así que desde la cama me despedí de mi familia... pero el 1.° de mayo, día de la beatificación de Juan Pablo II, ese día, él me sanó”, recordó Mora.

La enfermedad desapareció por completo y pese a que el doctor local Alejandro Vargas practicó varios exámenes, no hubo explicación médica para tal curación.

“Fue un milagro. Es algo que la ciencia no pudo explicar. Las imágenes hablan por sí solas y el aneurisma desapareció”, dijo Vargas, quien también departió ese sábado con la familia Arce Mora.

Tras el milagro, la fe hacia Karol Wojtyla aumentó en estos pobladores cartagineses.

Hogar de paz. Para monseñor Oder, la del 22 de febrero fue su tercera visita a la casa de Floribeth Mora. Desde el 2011, formó parte de un grupo investigador para comprobar el milagro tico.

El silencio era necesario, después de que hizo el contacto con el caso de la costarricense que recibió la curación de Dios.

“Para mí fue muy difícil contactarla. Ella envió su historia vía correo electrónico y mis respuestas llegaban como spam. Nunca leyó mis correos. Fue mediante un contacto desde Roma con el sacerdote Dónald Solano, párroco cartaginés, que dimos con ella y empezó entre 2011 y 2012 , toda la investigación”, reseñó monseñor Oder.

Para este sacerdote polaco, la casa de Floribeth Mora es un hogar de paz, comparable con la casa bíblica de Betania, donde Jesús descansaba y departía con sus amigos.

“En épocas en que la familia está en crisis, puedo decir que esta casa es un hogar de paz, integrado por una familia de Dios”, dijo Oder.

Mora, su esposo y uno de sus hijos de 15 años, ampliarán su historia, el 27 de abril, en Roma.