El escolar José Pablo Morales captó con su metáfora a los asistentes al acto cívico en la Casona de Santa Rosa

Por: Carlos Eduardo Vargas 20 marzo, 2014

Hacienda Santa Rosa, La Cruz. Bajo un abrasador sol que rebotaba sobre las pieles de los asistentes y en el tejado de la reconstruida Casona de Santa Rosa, José Pablo Morales recordó la gesta heroíca de la Batalla de Santa Rosa con una imagen muy pampera: el toro y el montador.

“Semblanza de animal sumiso se ve correr por todo el corral, apuntando con espuela corrediza, de vez en cuando dos o tres patadas, se ven saltar” declamó el estudiante.

“Y es ahí donde el toro puntal, fiero animal, de un golpe asalta al sutil montador, que sin tregua alguna cae al suelo cascajoso, casi siempre sin respiración, tres patadas del toro anuncian que el fuerte animal ataja, nuevamente, su libertad y, desde el pretil, veo al toro corriendo por la llanura que con libertad no hay igual”, siguió el niño.

José Pablo Morales ilustró la batalla contra los filibusteros, como una lucha entre el toro y el montador.
José Pablo Morales ilustró la batalla contra los filibusteros, como una lucha entre el toro y el montador.

El escolar echó mano de la metáfora del toro y el montador para comparar la batalla que se conmemora, cada 20 de marzo, en la histórica casona.

Con una habilidad envidiable, el niño dio el discurso por parte de 600 estudiantes pamperos quienes acudieron este jueves al tradicional acto cívico al cual acudieron autoridades locales y del Ministerio de Educación Pública.

El alumno de la escuela Salvador Villar de La Cruz declamó en los corrales de piedra de la icónica hacienda guanacasteca para honrar a los costarricenses que hicieron replegarse a los invasores, comandados por William Walker, hace 158 años.

En su discurso, el estudiante comparó la soga del sabanero y las espuelas del montador con la libertad que intentó ser arrebatada al pueblo costarricense por el impulso filibustero de Walker.

Sin embargo, "el ejército costarricense -comparado con el toro- se sacudió el lomo y se fue a la llanura a gozar de su libertad, no sin antes sufrir las bajas de algunos sacrificados soldados", dijo.

El niño volvió a su silla mientras el público le aplaudió su lírica.