También hubo atención médica, ropa y alimento para las mascotas

Por: Sofía Chinchilla C. 21 agosto, 2016
Arriba: Róger Pérez conversa tras desayunar y recoger una bolsa de ropa, en la jornada de asistencia que organizó Coopecaja. Abajo: la enfermera Karen Brenes atendió a los asistentes. | ALONSO TENORIO.
Arriba: Róger Pérez conversa tras desayunar y recoger una bolsa de ropa, en la jornada de asistencia que organizó Coopecaja. Abajo: la enfermera Karen Brenes atendió a los asistentes. | ALONSO TENORIO.

Para muchos, es normal despertarse y tener un desayuno caliente y ropa para cambiarse, pero para otras personas, que eso ocurra es extraordinario.

Ayer fue uno de esos días especiales para cerca de un centenar de habitantes de la calle, pues pudieron comer, ser revisados por un médico, curarse heridas y llevarse un poco de ropa limpia, así como alimento para las mascotas que adoptan como compañeros de vida.

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La jornada de voluntariado la realizó ayer la Cooperativa de Trabajadores de la Caja Costarricense de Seguro Social y otras entidades públicas (Coopecaja), durante la mañana, en el parque Los Mercaditos, ubicado en San José centro.

Uno de los favorecidos fue don Manuel, quien tiene cuatro años de haber salido de su casa, en Cartago. Él agradeció el gallopinto que sació su hambre, pero también dijo que desea que alguien se atreva a ir más allá.

“Yo ya estoy cansado; lo que quiero es que alguien me ayude a conseguir un trabajo para poder reintegrarme”, explicó.

A su lado, recibiendo consejo de los voluntarios se encontraba Róger Pérez.

“Tengo un mes de estar así, y hay momentos en que para mí es duro porque yo no estoy acostumbrado a esto; no me gusta”, explicó Pérez.

Quiere volver. Pérez narró que toda su vida ha trabajado en el campo o en el oficio que logre conseguir. Salió de su casa, cerca de Puriscal, por problemas con el alcohol, pero desea volver algún día.

“Cuándo y a qué hora no sé, pero tengo que solucionar mi problema; solo yo puedo saber el error que cometí; ahora tengo que enfrentarlo y hablar con mi familia”, aseguró, tras haber ordenado las camisas que minutos antes le entregaron.

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Las donaciones de ropa y zapatos las recolectaron los voluntarios, quienes también prepararon el desayuno.

“A las 5 a. m. me puse a cocinar los huevos. Todos tenemos una función”, comentó Johnny Saborío, gerente de Coopecaja.

La actividad, en palabras de Alexis Méndez, es una especie de “reducción del daño” para ayudar a quienes, como él, enfrentan la vida desde las calles.

Pese a tener historias muy distintas, entre la mayoría de los presentes a la actividad había un denominador común: el deseo de estar pronto en un lugar mejor.