Pasó meses buscando un nuevo empleo, tras dedicarse a la docencia por tres décadas

Por: Sofía Chinchilla C. 17 septiembre
Doña Trinidad asegura que la presencia de personas mayores le suma carisma, experiencia y buenos consejos a los equipos de trabajo.
Doña Trinidad asegura que la presencia de personas mayores le suma carisma, experiencia y buenos consejos a los equipos de trabajo.

La costumbre de permanecer de pie durante la mayor parte de la jornada le fue de gran utilidad a Trinidad Gómez, cuando empezó en su nuevo empleo.

Eso y el contacto diario con clientes son las únicas similitudes que tiene su puesto actual con la enseñanza del Español a extranjeros, en la que se desempeñó durante treinta años, hasta que los estudiantes empezaron a escasear y la escuela en la que trabajaba cerró. En ese momento ella tenía 58 años.

Operar juegos mecánicos y colocar brazaletes en el Parque Diversiones fue la oportunidad que se abrió cuando empezó a buscar un nuevo empleo. Ella asegura que en su puesto es feliz.

"Es muy bonito. Los compañeros son muy buenos, a mí me parece que me ven como la mamá. Entre compañeros hay una interacción muy buena y los jefes son muy buenas personas. Es un buen lugar para trabajar, yo se lo recomiendo a todas las personas mayores", dijo Gómez, quien ahora tiene 61 años.

La posibilidad llegó después de meses de enviar su currículum a varias empresas, sin que en ninguna le dieran una respuesta positiva.

"Envié varias solicitudes, siempre en mi rama. El problema es que en esas escuelas lo que pedían mucho eran títulos de Psicología, y yo no los tenía. Me llamaron una vez y fui (a la entrevista), pero me imagino que fue por la edad que me dijeron que ya no me necesitaban y que ya habían contratado a los que querían, aun teniendo la experiencia que tenía", contó Gómez.

En el Parque, dice ella, ser mayor que muchos de sus compañeros no ha sido una limitación, sino más bien un factor beneficioso para todo el equipo.

"La persona mayor puede aportar carisma y el dar consejo a un compañerito que es joven (...) también es un reto para el adulto, porque uno es un poco más lento, en el sentido de que aprender algo que es complicado. A mí me gusta preguntar y practicar todo, hasta saber que ya no tengo ningún problema", dijo Gómez.

Trinidad Gómez, de 61 años, empezó a trabajar en el Parque Diversiones este año. Ella se quedó sin empleo como docente de Español para extranjeros un par de años antes.
Trinidad Gómez, de 61 años, empezó a trabajar en el Parque Diversiones este año. Ella se quedó sin empleo como docente de Español para extranjeros un par de años antes.

Ella empezó a trabajar en el Parque durante las últimas vacaciones de medio año, y después la contrataron en una plaza permanente, con un horario de 8 a. m. a 6 p. m. y de viernes a domingo. Empezó como operadora de El Pacuare, pasó por varios juegos y ahora atiende a los visitantes en la boletería.

"A nivel de contrataciones es muy positivo porque ellos tienen otros valores. Lamentablemente, la inclusión laboral a cierta edad ya no se está dando, entonces ellos agradecen la oportunidad y sobresalen", señaló Natalia Jiménez, gestora de Relaciones Humanas del Parque Diversiones.

De acuerdo con Jiménez, muchas de las personas mayores de 40 años que aplican para algún puesto en ese centro son profesionales que no encuentran empleo en otras empresas, por su edad o porque están sobrecalificadas.

"Mi fe es seguir trabajando porque estar en la casa está bien, pero uno está acostumbrado a valerse por sí mismo, a estar en movimiento y ganar su propio dinero", expresó doña Trinidad.