Por: Gerardo Ruiz R. 31 octubre, 2015
Sindicatos, como el Frente Interno de Trabajadores del ICE, se oponen al salario único y a cualquier otra variación que rompa con el esquema tradicional de salario base más pluses. | DIANA MÉNDEZ
Sindicatos, como el Frente Interno de Trabajadores del ICE, se oponen al salario único y a cualquier otra variación que rompa con el esquema tradicional de salario base más pluses. | DIANA MÉNDEZ

Hace poco más de un mes, la ministra de Planificación, Olga Marta Sánchez, le cerró la puerta a la posibilidad de que la administración de Luis Guillermo Solís impulse la aplicación del pago del salario único o global en los ministerios.

El principal argumento en el que la jerarca basó su afirmación fue que ese esquema no reduciría la planilla del Estado sino hasta dentro de 15 o 18 años.

Esa misma idea defendió, en julio pasado, el presidente Solís, al echar por tierra cualquier intento por reformar los regímenes de empleo público durante su gestión.

Si bien no son comparables los grados de complejidad con que se administran el Gobierno Central y una entidad autónoma, varias de esas instituciones que aplican el salario único han demostrado resultados positivos en sus presupuestos en menos del tiempo señalado por el mandatario y su ministra de Planificación.

A favor. En el Banco Nacional de Costa Rica, por ejemplo, hay muestras positivas sobre el salario único que esa entidad empezó a implementar en el 2011.

La directora de Desarrollo Humano del Banco, Maritza Fuentes, dijo que, por lo general, se requieren 13 años y medio para que esa modalidad se refleje en el costo de la planilla.

Empero, en apenas cuatro años y medio, el mayor intermediario financiero del país ya vio reducciones en incentivos, como días de vacaciones para sus empleados y el tope de cesantía.

En el caso del Banco Popular, empezó la aplicación del salario global desde el 2001.

Desde entonces, en menos de 14 años, 174 funcionarios migraron de forma voluntaria desde el esquema de salario base más pluses, al de sueldo global, el cual se estima con base en un estudio de mercado del sector.

La Contraloría General de la República (CGR), que comenzó a contratar personal bajo la modalidad de salario único en el 2008, informó de que una de las ventajas es que ese esquema permite hacer una mejor gestión de las remuneraciones, pues elimina las distorsiones que causa el pago de pluses o incentivos.

“El salario único ha significado la eliminación de asimetrías en nuestra estructura salarial, se paga un salario igual por trabajo igual a quienes están en esta modalidad”, resaltó la contralora Marta Acosta.

Para ella, el salario único debería ser considerado por el Gobierno como una opción en materia de empleo público, en virtud de la mala situación fiscal del país.

Por su parte, el regulador general Dennis Meléndez, quien lidera la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), expresó que, desde el 2008, esa institución empezó a ver beneficios del salario único, como el freno al crecimiento “desproporcionado” de la planilla debido al aumento automático en los salarios de los funcionarios.

Meléndez cree que un complemento al sueldo global sería la creación de incentivos temporales con base en productividad.