Laboratorio Nacional de Aguas señala mejorías en puntos más críticos

Por: Irela Fornaguera 29 marzo, 2015
Celina Navarro, Amalia Duarte, Luz Barboza y Consuelo Arroyo son contratadas por algunos vecinos de la comunidades e incluso empresas en Barranca, Puntarenas, para recoger los desechos de las playas y los parques aledaños. A la derecha, una vista de la playa de Puntarenas, donde hay basura, pero el mar no sobrepasa el límite de coliformes. | JOHN DURÁN
Celina Navarro, Amalia Duarte, Luz Barboza y Consuelo Arroyo son contratadas por algunos vecinos de la comunidades e incluso empresas en Barranca, Puntarenas, para recoger los desechos de las playas y los parques aledaños. A la derecha, una vista de la playa de Puntarenas, donde hay basura, pero el mar no sobrepasa el límite de coliformes. | JOHN DURÁN

Cuatro mujeres, amas de casa y vendedoras de postres, son muy reconocidas y constantemente contratadas para limpiar las costas y comunidades playeras, en Barranca de Puntarenas.

Mientras ríen y bailan, reconocen que, además de generar un ingreso económico, esta labor es una forma de contribuir con sus vecinos y el ambiente.

Gracias a personas como estas, los vacacionistas hallarán este año ríos y playas menos sucios que en el pasado.

Así lo aseguró Darner Mora, director del Laboratorio Nacional de Aguas, tras evaluar 160 puntos de ríos y playas. La mejoría es resultado de una creciente gestión de los desechos sólidos y una mayor conciencia ciudadana sobre el cuido ambiental.

A pesar de las buenas noticias a escala general, hay cinco puntos críticos no aptos para nadar o darse un baño, pues sobrepasan los 240 coliformes fecales por 100 mililitros (ml) de agua, el máximo permitido según criterio nacional.

Imagen sin titulo - GN
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Tres de ellos están ubicados en el cantón central limonense: en Cieneguita (cerca de la desembocadura del río Limoncito), en el balneario municipal (frente al tajamar) y en Portete.

En la evaluación de este año, estos puntos revelaron, respectivamente, 8.045, 1.500 y 316 coliformes fecales por cada 100 ml.

Otros sitios no aptos se encuentran al sur de Playas del Coco, en Carrillo (620 coliformes) y en el río Tárcoles, Garabito (291).

Aunque no se han muestreado aún, la costa de Quepos –en Aguirre– y el cantón de Golfito, estos suelen ser focos de polución.

“Estos sitios han sido los mismos desde 1984, pero ahí ha bajado la contaminación. Son puntos que nos permiten evaluar lo que pasa aguas arriba, por lo que algo bueno está pasando en GAM. La población es más consciente de los daños a la cuenca”, dijo Mora.

De las 160 playas evaluadas, el 35% registró 10 o menos coliformes fecales por cada 100 ml.

¿Cómo mejoraron los puntos críticos? Marvin Elizondo, alcalde de Garabito, dijo que el Tárcoles y los 57 kilómetros lineales de costa en su cantón están más limpios porque la Gran Área Metropolitana (GAM) es más responsable.

Influyen también el Departamento de Gestión Ambiental (de 80 personas), y el interés de inversión y responsabilidad social por parte de firmas privadas y organizaciones no gubernamentales.

Néstor Mattis, alcalde de Limón, coincide en que la mejoría responde a que los municipios se están involucrando más y cuentan con gestores ambientales.

Empero, dijo, grandes contaminantes en puntos como el balneario municipal son las conexiones sanitarias a la red pluvial, pese a que su municipalidad se ha esforzado por ampliar esa red.

“Hay que ir a educar al ciudadano para que sepa que, aunque tenga un problema de falta de alcantarillado (por agotamiento del tanque séptico), no puede conectar la salida de la casa a la red pluvial. Necesitamos más apoyo del rector del agua”, dijo.

El Concejo de Puntarenas se enfoca en la compra de recolectores. Hace poco adquirió uno por $250.000 y está por comprar dos más. La gestión ambiental le cuesta unos ¢35 millones al mes. Según Rafael Ángel Rodríguez, alcalde de Puntarenas, unos 15 funcionarios dedican ocho horas diarias al aseo de las playas y el paseo de los Turistas.

Darner Mora y el ministro de Turismo, Wilhelm von Breymann, dejaron claro que para mejorar en la limpieza de playas y pueblos costeros es vital invertir y, sobre todo, saber organizarse. Colaboró el fotógrafo John Durán