Docenas de taxistas se lanzaron a las calles de Bogotá

 29 julio, 2015
Docenas de taxistas protestaron este miércoles exigiendo la salida de la aplicación tecnológica Uber en Cali (Colombia).
Docenas de taxistas protestaron este miércoles exigiendo la salida de la aplicación tecnológica Uber en Cali (Colombia).

San José

Un centenar de taxistas de Costa Rica se manifestaron frente a las instalaciones de la embajada de Colombia en apoyo a sus colegas de ese país por la "competencia ilegal" de la aplicación tecnológica Uber.

La aplicación se ha vuelto mundialmente famosa pues ofrece un modelo que rompe con todos los esquemas de transporte público, al permitirle a particulares hacer de "taxistas" en su tiempo libre y llevar a pasajeros que estén cerca.

Los taxistas llevaban en sus vehículos carteles que decían "Fuera Uber", "No queremos a Uber" y "Fuera piratas disfrazados", mientras que con gritos protestaban fuera de la embajada porque esa aplicación quiere "destruir" el empleo legal de transporte de pasajeros.

Los transportistas, quienes estuvieron cerca de una hora fuera del lugar, no ocasionaron embotellamientos, y entregaron una carta a la embajada en la que indican que esas aplicaciones son "un monstruo que pone en riesgo el patrimonio de miles de familias, pues van devorándose el mercado de los taxis legalmente establecidos".

El documento añade que: "a través de esta movilización internacional estamos haciendo visible que los taxistas en diversos países no permitiremos que pasen por encima de nuestros derechos ni continúen atentando contra nuestra fuente de trabajo".

Uno de los representantes de la agrupación, Jorge Brown, indicó a los medios de comunicación que "esta empresa va a terminar por arruinar a la clase trabajadora".

Bogotá, México y Brasil vivió este miércoles una jornada de protestas de taxistas y conductores de autobuses que demandan mejores condiciones de trabajo y también exigen la salida de la aplicación tecnológica Uber.

En países como España, Uber ha ocasionado manifestaciones de taxistas oficiales que alegan que opera en condiciones desiguales sin los permisos de ley. En Brasil su uso está prohibido. Quien lo utilice podría paga multas desde $34.000.

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