Una familia reporta daños superiores a los ¢90 millones, solo en autos estropeados

 28 agosto, 2014

El rompimiento “fortuito” de la tubería madre que distribuye agua a lo largo del cantón de Curridabat, le saldrá caro al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

La enorme cantidad del líquido que salía a gran presión empezó a llegar a las casas cerca de las 4 a. m. de ayer. De las seis viviendas damnificadas, ubicadas en Pinares, cerca de la bomba La Galera, una sufrió pérdidas bastante graves.

Aunque todavía no es posible determinar la totalidad de los daños en ese inmueble, tres de cuatro vehículos afectados con la inundación están valorados, según sus dueños, en más de ¢90 millones.

“En el garaje hay dos autos de colección completamente perdidos: un Ford Mustang, modelo 1964 y un Packard, de 1954. También se dañaron un Porsche Cayenne y un camión grande”, expresó Rebeca Soto, quien vive en esa casa desde hace unos 20 años.

Ella, sus padres (abogado y profesora pensionados), su hermano y la empleada doméstica, se salvaron gracias a que el ladrido de los perros les alertó de que algo pasaba.

Imagen sin titulo - GN
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“Milagrosamente estamos vivos. Cuando despertamos, el agua llegaba a 30 centímetros del suelo en toda la casa y pudimos habernos electrocutado. A pesar de cinco llamadas al 911, el AyA no llegó sino hasta dos horas después”, declaró.

Entre lo perdido, de acuerdo con la familia, figuran además todos los muebles de la sala, el comedor y decoraciones en bronce; todo, importado desde Irán.

Otto Ureña, ingeniero del AyA, aseguró que la entidad se encargará de indemnizar a la familia mediante una póliza que tienen con el Instituto Nacional de Seguros (INS). Con tal fin, peritos y abogados inspeccionaron ayer la zona.

¿Qué detonó el caos? “Nada especial, en todo sistema de presión siempre está la posibilidad de una fuga. Simplemente son fortuitas, impredecibles por completo, y en este caso fue así”, explicó Ureña.

Unos 20 funcionarios del Instituto trabajaron desde las 6:30 a. m. para sustituir unos seis metros de la tubería de hierro, de metro y medio de diámetro. A las 8:30 a. m. empezaron a sacar el agua de la vivienda mediante dos bombas de achique, de dos y cuatro pulgadas.

Al parecer, el exceso de presión fue la única causa de la fuga, pues el trozo de tubería extraído no estaba deteriorado ni tenía grietas.

Mientras las cuadrillas rompían la calle y realizaban el arreglo, el servicio de agua para 5.000 usuarios fue suspendido. El AyA estimó que sería reactivado en la noche.

Antecedente. El vecino Henri Liu recordó que hace 10 años, en la misma calle, pero “unos pocos metros más arriba”, esa misma tubería madre se había roto. Él vive en una de las casas afectadas ayer, pero sin sufrir grandes pérdidas, admitió.

“Hace 10 años llegaron los bomberos parar evacuar las aguas y levantaron la tapa, entonces eso hicimos esta vez. Se repite la historia; el INS, los inspectores, todo, solo que esta vez hubo más agua”, resaltó.

Ayer, la de Curridabat no fue la única tubería josefina “accidentada”, pues el tubo madre del cantón de Desamparados, cerca del cementerio La Piedad, resultó desacoplado debido a la fuerte presión del cauce en el río Cucubres.

“El tubo solo se zafó y arreglarlo es más fácil que el de Curridabat, porque solo debemos reacomodarlo. Aquí no hubo daños a viviendas o instalaciones porque esa tubería va solo sobre el río”, indicó Ureña.

Se estima que esas labores dejaron sin agua durante todo el día a unos 2.000 desamparadeños, por lo que el AyA envió cisternas.