Sistema de Acosta sufrió daños en toda su infraestructura

Por: Patricia Recio 10 octubre
Más de dos kilómetros de tubería fueron completamente destruidos tras la crecida del río.
Más de dos kilómetros de tubería fueron completamente destruidos tras la crecida del río.

La reparación de al menos 37 acueductos que sufrieron daños severos a causa de la tormenta Nate sería financiada con incrementos en las tarifas de agua.

Así lo confirmó la presidenta del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) Yamileth Astorga durante una inspección al acueducto de Acosta, donde gran parte de la infraestructura fue arrasada por la crecida del río Jorco.

Astorga aseguró que aún es difícil tener un estimado de los recursos que se necesitarán para reparar y en algunos casos volver a construir proyectos que se destruyeron en su totalidad, pues apenas están en la etapa de inspección y se está dando prioridad al reestablecimiento de servicios en las zonas de mayor afectación.

"En el AyA vivimos del cobro a nuestros usuarios, todas estas inversiones tendremos que presentarlas a la Aresep, dentro de la misma ley de tarifas viene una posibilidad de que por imprevisibilidad se puede presentar un aumento tarifario", explicó la jerarca.

El AyA ya había intentado echar mano de ese artículo de la Ley de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) para financiar los proyectos que mitigarían la falta de agua en Guanacaste, sin embargo dicho trámite estuvo paralizado por un recurso de amparo que luego resultó infructuoso.

Astorga aseguró que en esta ocasión, la institución no esperaría la disponibilidad de esos recursos para iniciar con las reparaciones, sino que deberá tomar los fondos de otras partidas y posteriormente compensar lo invertido, pues el plan de reconstrucción se debe de presentar con urgencia ante la Comisión Nacional de Emergencias.

El de Acosta es solo un ejemplo de los estagos que hizo Nate en los acueductos y que actualmente tienen sin agua a más de 300.000 personas.

Ahí la crecida del río afectó la toma de captación, dejó falseadas las instalaciones donde se encuentran el desarenador y la planta de captación y destruyó por completo al menos dos kilómetros de tubería.

El principal problema es que el camino de acceso a ese acueducto también desapareció en su mayoría, producto de las piedras y materiales que arrastró el río, por lo que el traslado de materiales también se convierte en un obstáculo para agilizar los arreglos.

Tampoco hay fluido eléctrico para echar a andar la planta pues los cables están en el suelo.

El camino para llegar a las instalaciones del AyA desapareció y los postes de electricidad están en el suelo.
El camino para llegar a las instalaciones del AyA desapareció y los postes de electricidad están en el suelo.

Ese acueducto brinda servicio a unas 4.000 personas, pero además la Asada que también se abastece de ese mismo río también sufrió importantes daños.

Este martes, vecinos de la comunidad y personal de ese acueducto rural también trabajaban con el fin de reestablecer el servicio a 1.200 abonados.

"Las tomas hay unas que las barrió la escorrentía, de 13 tomas solo dos nos quedan funcionando, las tuberías están llenas de lodo y piedra, arriba hay que hacer de nuevo todo, las nacientes, los tanques de captación y nuevas líneas de transporte de tubería (...) todo lo que hagamos ahora queda provisional, si llueve muy fuerte se nos pueden caer los trabajos que se han hecho, pero la idea es reestablecer el servicio", aseguró Edgar Vindas, administrador de la Asada de San Luis.

Agua llega de a poquitos.

Las dificultades de acceso en los pueblos más alejados de Acosta, hacen que el traslado del agua con cisternas también sea una complicación.

El alcalde de ese cantón, Norman Hidalgo, comentó que para suplir las necesidades de líquido en comunidades como Sabanillas y Cangrejal se deben llenar bidones y tanques que son llevados en vehículos cuatro por cuatro.

Para algunas comunidades el agua debe de ser enviada en galones pues debido a lo difícil de los accesos los cisternas no pueden llegar hasta ellas.
Para algunas comunidades el agua debe de ser enviada en galones pues debido a lo difícil de los accesos los cisternas no pueden llegar hasta ellas.

En esos sectores también han tenido que racionar los combustibles, dando prioridad a los vehículos de emergencia y la ayuda incluso está siendo llevada por helicóptero.

Hidalgo aseguró que en Acosta aún quedan en albergues unas 258 personas.

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