Por: Juan Fernando Lara 30 julio, 2015
El complejo se compone de 17 aerogeneradores de 900 Kw cada uno, situados en los cerros de Tacacorí y Pacacua ( Santa Ana) | ALBERT MARÍN.
El complejo se compone de 17 aerogeneradores de 900 Kw cada uno, situados en los cerros de Tacacorí y Pacacua ( Santa Ana) | ALBERT MARÍN.

La Contraloría General de la República estimó que la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) produce la electricidad eólica más cara del país, por la inversión realizada en un proyecto el cual deja pérdidas por $2,2 millones.

El análisis halló “serias debilidades” en el Parque Valle Central, en Santa Ana, por insuficiencia en procesos de concepción, formulación y evaluación, al sugerir “poca claridad de la necesidad y origen” de este.

La Contraloría encontró que el costo de inversión unitario de la planta fue de $3.800 por kilovatio (kW) instalado, el más elevado respecto a cualquier parque eólico local con capacidad máxima de 20 megavatios (MW).

En parques semejantes, el costo promedio por kilovatio es de casi $2.500, un 43% menos.

Así lo detalla el Área de Servicios Ambientales y de Energía de la Contraloría en su informe DFOE-AE-IF-07-2015, donde achaca a esta empresa subsidiaria del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) una “ausencia de fase de prefactibilidad” y señala deficiencias en su viabilidad económica.

Así lo sostiene por la omisión de “estudios básicos y esenciales” como lo son el de mercado y la elección del sitio más razonable para su localización. El ente controlador determinó que la CNFL vendió la energía generada en su parque a un costo inferior al que tuvo producirla.

Se suma una menor generación a la expectativa inicial y costos mayores a los previstos, al crecer la inversión de $21 millones a casi $54 millones.

El análisis estima la pérdida para la CNFL en poco más de $2,2 millones, al ser insuficientes los ingresos “para cubrir el costo real de inversión”.

La CGR concluye que la energía producida allí no es competitiva ni reducirá los costos de la electricidad para la CNFL o las tarifas a sus abonados.

Así lo expresa porque “el alto costo de la producción” supera el precio promedio al que vende la energía y casi duplica el costo promedio al cual compra al ICE.

El complejo de 15,3 MW de capacidad instalada se compone de 17 aerogeneradores de 900 kW, cada uno situado en los cerros de Tacacorí y Pacacua (Santa Ana).

El Parque lo desarrolló una sociedad anónima, creada para tal propósito, entre el Banco Centroamericano de Integración Económica y la Compañía.

De acuerdo con los términos del contrato, la distribuidora de electricidad arrendaría la planta por 12 años y luego pasaría a ser parte de sus activos.

Víctor Solís, gerente general de la CNFL, señaló que, en cumplimiento de las disposiciones de la Contraloría, evaluarán la situación financiera del Parque, incluido un análisis de los aportes de energía que produce, y los costos de operación, mantenimiento y de oportunidad asociados.

Agregó que, a partir de una reciente reestructuración, la CNFL hará más rigurosas las evaluaciones económicas y financieras antes de realizar inversiones.

Finanzas en números rojos

  • El diagnóstico de la Contraloría sobre el parque eólico de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz llega luego de conocerse la seria situación financiera que enfrenta la Compañía, con pérdidas por hasta ¢7.000 millones, en las que pesa la inversión fallida en el proyecto hidroeléctrico Balsa Inferior.
  • La CNFL también gastó $1,6 millones en el desarrollo del Parque Eólico San Buenaventura, el cual, por falta de rentabilidad, está entrabado desde el 2013.