La situación se agrava por la basura en alcantarillas e intensidad de lluvias

Por: Daniela Cerdas E. 29 septiembre, 2015
El empleado municipal William Morales quitaba de las alcantarillas las bolsas de basura que los comerciantes del barrio Chino pusieron allí poco después de que pasara del camión de la basura. Ayer, Morales recogió cuatro bolsas llenas de basura en este sector. | MAYELA LÓPEZ
El empleado municipal William Morales quitaba de las alcantarillas las bolsas de basura que los comerciantes del barrio Chino pusieron allí poco después de que pasara del camión de la basura. Ayer, Morales recogió cuatro bolsas llenas de basura en este sector. | MAYELA LÓPEZ

La Municipalidad de San José pidió reubicar dos tuberías que obstruyen una acequia que cruza el centro de la capital, las cuales, según el Ayuntamiento, fueron la causa principal de la inundación en el barrio chino y alrededores el pasado viernes.

La acequia obstruida cruza desde el parque Morazán, baja en línea recta hasta la entrada del barrio chino, llega al parque de las Garantías Sociales y finaliza en la zona de los mercaditos, o bien el antiguo paseo de los Estudiantes.

“Esa línea crítica está obstruida por dos tuberías de hierro que, creemos, son de agua potable de Acueductos y Alcantarillados (AyA). Una de esas obstrucciones queda en la esquina de la Caja de Seguro Social y la otra en la zona de los mercaditos. Lo que ocurre es que las tuberías ahorcan la acequia y estrechan la salida de aguas pluviales, lo que hace que se desborden”, explicó Marcelo Solano, gerente interino de Servicios de la Municipalidad.

Este lunes, autoridades del municipio y del AyA se reunieron y acordaron crear un equipo mixto que se reunirá el jueves para ver si las obras de reubicación de estas dos tuberías son viables. De lo contrario, presentarán otras propuestas para una solución.

Basura. La acumulación de basura en el alcantarillado es otra de las causas de las inundaciones, según el Ayuntamiento josefino. Desde el sábado a las 6 a. m., los encargados de aseo de vías trabajaron en recoger los desechos en el barrio chino y alrededores.

Uno de ellos fue el empleado William Morales, quien ese día llenó cuatro bolsas grandes de basura en cinco horas.

“El problema es que los comerciantes de este sector (barrio chino) sacan las bolsas de basura después de que pasa el camión. Ponen las bolsas encima de las alcantarillas y vienen los indigentes y las rompen y la basura se mete a las alcantarillas”, comentó Morales, quien este lunes llenó otras cuatro bolsas, de 6 a. m. a 11 a. m., en el mismo lugar.

Morales añadió que otro inconveniente es que las personas que viven en los segundos pisos de algunos edificios en las inmediaciones de los mercaditos tiran las bolsas de basura desde esa altura y, cuando caen al suelo, “se desparraman”.

“Por más que les digamos, lo siguen haciendo. A veces acabamos de barrer el lugar y nos cae una bolsa de basura de esos edificios y hay que volver a barrer”, contó el empleado municipal.

Solano resaltó que otra razón de las inundaciones en el centro de San José es que el sistema de la red pluvial puede soportar el drenaje de 35 litros por metro cuadrado de lluvia. “El viernes cayeron 66 litros por metro cuadrado de lluvia”, puntualizó.

Otros sectores. En Tibás los desbordamientos fueron similares a los del centro de San José.

El alcalde tibaseño Gonzalo Vargas indicó que el desagüe pluvial es insuficiente y las tuberías tienen más de 100 años.

“Para cambiarlo, necesitaríamos un presupuesto de unos ¢10.000 millones, porque hay que hacer un trabajo enorme: romper las calles y cambiar tuberías desde Llorente de Tibás hasta la antigua Plywood (en Colima). No hay presupuesto; a corto plazo no le veo solución”, dijo Vargas.

Mientras tanto, este municipio intenta mantener las alcantarillas libres de basura. En el casco metropolitano, esta es una de las causas de los anegamientos, algo que salta a la vista: desagües bloqueados por desechos.

Por ejemplo, en Sabana Oeste, cerca de las instalaciones de canal 7, este lunes una de las principales alcantarillas estaba atascada por palos, botellas y empaques de alimentos, lo que impedía el paso del agua y provocó que esta se desbordara y formara una “piscina” en media calle.