Medida solo aplica para sacerdotes menores de 65 años

Por: Daniela Cerdas E. 8 enero, 2014
El papa Francisco habla a la multitud que se congregó ayer en la plaza de San Pedro para participar en la tradicional oración del ángelus. | AFP.
El papa Francisco habla a la multitud que se congregó ayer en la plaza de San Pedro para participar en la tradicional oración del ángelus. | AFP.

Los obispos no perderán el título de monseñor tras la disposición del papa Francisco, divulgada este miércoles, en la que restringe este título honorífico. La medida solo aplicará para sacerdotes menores de 65 años a quienes por sus obras o currículum la Santa Sede les otorgaba ese grado.

Así lo explicó el nuncio apostólico en Costa Rica, Pierre Nguyen Van Tot, quien dijo que la directriz no afecta a los obispos ya que ellos obtienen automáticamente el título de monseñor al tener su ordenación episcopal.

"Todos los obispos siguen siendo monseñores. Lo que se cambió es que las Conferencias Episcopales solicitaban a la Santa Sede el título de monseñor para los sacerdores por su currículo o por sus obras. Eso ya no se va a poder hacer, excepto si el sacerdote tiene más de 65 años. Los sacerdotes que ya obtuvieron ese título, lo mantendrán porque la directriz rige a partir de ahora", detalló Nguyen Van Tot.

Glen Gómez, vocero de la Iglesia católica, dijo que en Costa Rica no se acostumbra solicitar títulos honoríficos para sacerdotes.

"El Papa ha insistido en que los sacerdotes no hagan carrera, sino que hagan servicio y no busquen honores. Con la nueva disposición, si algún sacerdote menor de 65 años pretendía obtener el título de monseñor, ya no lo va a poder hacer", indicó Gómez.

El papa Francisco, quien desea una Iglesia más humilde y cercana a la gente, decidió suprimir los títulos honoríficos como una medida para acabar con el clasismo y el espíritu mundano dentro de la jerarquía eclesiástica.

En 1968, el papa Pablo VI, de quien Francisco se inspira, redujo el abanico de títulos honoríficos dentro de la Iglesia, que alcanzaban a llegar a ser 14. La medida respeta el deseo del papa jesuita de reformar la Iglesia de forma gradual.