Pequeña debe caminar más de dos horas diarias para asistir a escuela

 25 enero, 2013

Puntarenas. La pequeña niña bribri Daylin Rojas cuenta, ansiosa, los días que faltan para el inicio del curso lectivo.

Mientras otros niños pasan sus vacaciones en paseos a la playa, visitas a centros comerciales y viendo televisión, ella anhela estar en las aulas, donde puede entretener su mente curiosa.

En la comunidad indígena de Cabagra, en la provincia de Puntarenas, no hay mucho que hacer, aparte de ir al río, según relata la niña, de 9 años.

En este 2013 irá para cuarto grado de la escuela, situación que no ha sido muy común en la zona, pues la mayoría de niños y jóvenes desisten de la educación porque la escuela les queda muy lejos y no tienen los recursos para hacerlo.

“Desde que salimos de vacaciones hace un montón, yo ya quiero que entremos otra vez. En las vacaciones uno se aburre de no hacer nada, pues nosotros no vamos a pasear a ningún lado y nos quedamos en la casa”, asegura Daylin.

A su corta edad, esta pequeña, la menor de ocho hermanos, tiene que caminar por más de una hora, a veces sola, bajo un sol abrasador sobre un camino de piedra, desde su casa hasta la escuela Huacabata. El trayecto lo debe repetir nuevamente al finalizar las clases.

Sin embargo, este no es ningún impedimento para empezar el nuevo curso lectivo con grandes sueños y esperanzas.

“Caminar me gusta, ya me acostumbré a hacerlo y solo espero que llegue ese día”, cuenta Daylin con una sonrisa en el rostro.

“Tengo muchas ganas de entrar a la escuela. Me encanta estudiar y me gustan las ciencias porque es una materia muy fácil. Las matemáticas a veces no las disfruto tanto”, agrega.

Aunque la emoción y las ganas de ir a clases son muchas, los recursos para hacerlo a veces no alcanzan y los esfuerzos de su familia son enormes.

“Como vivimos tan largo y en este lugar casi no hay trabajo, no tenemos de dónde sacar dinero para comer, pero queremos para ella y sus hermanos algo bueno y mejor de lo que ahora tienen. Por eso la mandamos a la escuela”, dice Julia Rojas, madre de Daylin.

Este año la alumna recibirá una beca de ¢17.000 al mes. También tendrá el apoyo de una iglesia que le donó sus primeros cuadernos y lápices, y un paquete con útiles.

Desde el 2009, el Ministerio de Educación Pública (MEP) implementa un plan para reclutar indígenas recién egresados del colegio para impartir clases. Hoy, cerca del 95% de los maestros de esas zonas son nativos.

Según explicó ayer el ministro de Educación, Leonardo Garnier, para este año se podrá modificar el decreto de educación indígena, lo cual ya se consultó en todas las comunidades aborígenes del país.

“Esto no cambia la política educativa, pero sí muchos procesos administrativos: por ejemplo, el tema de nombramientos para que, en la secundaria, los jóvenes indígenas tengan derecho a tener profesores no indígenas en asignaturas donde no haya profesores indígenas”, explicó Garnier.

“Con el decreto se pasa a una etapa más sofisticada y tiene que ver también con la construcción de una organización indígena de educación, que va a estar en diálogo con el MEP para buscar que la educación sea relevante para ellos”, agregó Garnier.

Asimismo, aseguró que se consolidarán los esfuerzos en infraestructura y contextualización de los currículos. Colaboró Amy Ross A.