Atraso en las obras despierta molestia y desconfianza entre los vecinos

Por: Alberto Barrantes C. 1 mayo, 2013

Las calles, las aceras y un acueducto para mejorar la calidad de vida de la comunidad de La Carpio, en La Uruca, siguen siendo promesas entre papeles y reuniones.

En el 2012, el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) anunció que destinaría ¢2.000 millones anuales para obras públicas entre el 2011 y el 2016, mediante el bono comunal. Al día de hoy, ese programa acumula ¢6.000 millones, que aún no se han invertido.

“Esto siembra una gran desconfianza entre la gente de la comunidad, que no cree que estas obras lleguen antes de que concluya este gobierno. Lo bueno es que ya nos dijeron que solo falta que la Contraloría apruebe la compra de los planos para seguir con el plan”, dijo Claudio Quesada, presidente del Cómite Comunal de La Carpio (Codeca).

El ministro de Vivienda, Guido Monge, reconoció que espera que en los próximos meses se inicien las obras, que se han atrasado por la dificultad de poner de acuerdo a tantas instituciones.

En revisión. En este momento, el proyecto se encuentra a la espera de una respuesta de la Contraloría General de la República (CGR) para hacer efectiva la compra de los planos a la Fundación Promotora de Vivienda (Fuprovi). Esta institución había elaborado esos documentos desde el 2009 y los vende al Banhvi con un descuento del 30% sobre el precio del mercado.

“Los planos de Fuprovi tienen un costo inferior al del mercado, solo se espera el visto bueno de la Contraloría. Luego de que se pronuncie, vienen una serie de trámites que pueden demorar unos cuatro meses”, dijo el ministro Monge.

Si la CGR autoriza la compra de los planos, Grupo Mutual, que es la entidad financiera autorizada, abrirá un cartel de licitación para definir cuál constructora asumirá el proyecto en los próximos meses.

El gerente general interino del Banhvi, Juan de Dios Rojas, indicó que los ingenieros de la institución revisaron la calidad de los planos de Fuprovi y comprobaron que cumplen con todos los requisitos técnicos exigidos por la ley.

“Este es un tema complejo. La valoración de los planos nos llevó varias semanas. No es solo ver láminas, sino que, además, esos planos deben ser congruentes con todo el anteproyecto. Pero ya estamos enfilados y, si la respuesta de la Contraloría es satisfactoria, seguiremos en marcha”, expresó Rojas.

El registro de los parámetros para empezar las obras dio el banderazo inicial en enero del 2012.

El bono comunal es una modalidad de inversión destinada a comunidades que tienen condiciones deficitarias en su obra pública.