Celebración del Instituto costó ¢18,9 millones; Refinadora utilizó ¢10,4 millones

Por: Mercedes Agüero, Juan Fernando Lara 5 noviembre, 2015
Las autoridades del INA anunciaron ayer por la mañana que ordenaron cancelar todas las contrataciones encaminadas para el “almuerzo fraterno” que tendrían en las próximas semanas. Esto, dijeron, en apego a la política de austeridad del Gobierno . | ALBERT MARÍN/ARCHIVO
Las autoridades del INA anunciaron ayer por la mañana que ordenaron cancelar todas las contrataciones encaminadas para el “almuerzo fraterno” que tendrían en las próximas semanas. Esto, dijeron, en apego a la política de austeridad del Gobierno . | ALBERT MARÍN/ARCHIVO

Las fiestas navideñas que disfrutaron los empleados del INA y de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), el año pasado, le costaron al país ¢29,3 millones.

Estas son las instituciones cuyos festejos de este año fueron expresamente cancelados en los últimos días, tras denuncias de uso de fondos públicos en actividades recreativas.

Solo el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) gastó ¢18,9 millones en sus celebraciones del 2014. Esa erogación se dio pese a que, según el presidente ejecutivo de la entidad, Minor Rodríguez, se tomaron medidas en procura de la austeridad.

“Desde el 18 de diciembre del 2014, en el oficio PE-1326-2014, se giró instrucciones como parte de los Lineamientos Estratégicos y Prioridades Institucionales para: ‘Ser transparentes y austeros con el uso de los recursos públicos, mejorar la eficiencia y dar una rápida atención a las solicitudes’”, dijo Rodríguez en un comunicado de prensa enviado este miércoles.

En ese documento anunció la cancelación del “almuerzo fraterno” planeado para este año. El anuncio se dio luego de que el diputado Mario Redondo, cuestionara que el INA hiciera “millonarias contrataciones” , incluso para juegos mecánicos.

Por los juegos mecánicos del año pasado, el INA desembolsó ¢3,4 millones; por el “almuerzo fraterno” para 2.000 personas, ¢14,8 millones, mientras que para el rezo del Niño se pagaron ¢625.000.

Por su parte, la Refinadora canceló por dos celebraciones navideñas un total de ¢10,4 millones, en el 2014.

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El servicio de cáterin y la música para la “fiesta de fantasía” de los empleados del Valle Central costaron ¢6,7 millones, mientras que otros ¢3,7 millones se destinaron a comida y entretenimiento de los funcionarios de Limón.

Los datos fueron extraídos por La Nación del Sistema Integrado de la Actividad Contractual (SIAC), de la Contraloría General de la República.

De acuerdo con ese reporte, en el 2014, las fiestas, almuerzos y rezos de fin de año de 12 entidades costaron ¢51 millones.

Cancelaciones. Tales actividades quedaron vedadas para este año o al menos así lo pretende la directriz 034-P, emitida ayer por el presidente de la República, Luis Guillermo Solís.

La prohibición de gastar dinero en actividades recreativas es una orden “sin excepción” para las instituciones de la Administración Central. Para las descentralizadas es una “instrucción”.

Con vigencia desde ayer, la directriz advierte de que en las instituciones donde exista convención colectiva que imponga la obligación de pagar este tipo de actividades, los jerarcas deben denunciar la respectiva cláusula y buscar los medios legales disponibles para anularlas.

“En conjunto con la realidad fiscal del país y la política de austeridad de este Gobierno, la Presidencia de la República considera de máxima necesidad nacional, que se resguarde y controle el gasto superfluo en el sector público, destinado a sufragar actividades de índole recreativa o festiva de los servidores de la Administración”, consideró la directriz del Ejecutivo.

Líderes sindicales manifestaron apoyo parcial a esta medida.

Es el caso de Fabio Chaves, presidente del Frente Interno de Trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad (FIT), y Luis Chavarría, secretario general de la Unión Nacional de Empleados de la Caja (Undeca) .

Para Chaves, es acertado que el Gobierno ordene denunciar las convenciones y emprenda negociaciones si quiere cambiar esos acuerdos. Él reconoce que hay aspectos que deben revisarse.

Para Luis Chavarría, los límites son necesarios. Sin embargo, dijo que así como se eliminan esos gastos, también deben acabar con otros como “el derroche” en viajes al extranjero.

Un poco más reacio se mostró Édgar Morales, de la Unión Nacional de Trabajadores, quien defendió el derecho a las fiestas siempre que estén incluidas en una convención colectiva.

Esta decisión se da un día después de que trascendiera el intento de la Recope de gastar este año ¢7 millones en una “fiesta vaquera” para 300 de sus empleados. La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos pidió aclarar cómo se financiaría la actividad. Colaboró Hassel Fallas