Instituto persigue ‘ingresos frescos’ luego de comprobar su capacidad interna

 25 noviembre, 2014
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El ICE giró la orden: salir a vender sus servicios para levantar megaproyectos de generación energética fuera del país, en Centroamérica y el Caribe.

Serán los ingenieros y constructores que hoy laboran en el Instituto quienes concretarán fuera estudios de factibilidad, obras subterráneas y perforación de campos geotérmicos.

Esa unidad especializada, de unas 1.200 personas, tendrá a su cargo diseñar y construir plantas de generación, túneles, casas de máquinas y presas, subestaciones y, además, líneas de transmisión y distribución.

Mediante esta directriz, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) pretende obtener “ingresos frescos” a partir de las capacidades de su planilla.

“Encontramos que nuestra área de Ingeniería y Construcción (incluye personal técnico, operativo y administrativo) tiene una enorme capacidad que podríamos exportar y aprovechar mucho más”, dijo Rándall Retana, asesor de la Presidencia Ejecutiva del ICE.

¿Son prescindibles esos empleados aquí? Retana aclaró que no es que las habilidades de los empleados estén siendo subutilizadas (las aprovechan “al 100%”, dijo), sino que estos deberán planificar mejor su tiempo para dar abasto dentro y fuera del país.

Agregó que el personal no está ocioso, sino que afina sus servicios –en el proyecto hídrico Reventazón y [[BEGIN:INLINEREF LNCPGL20141124_0004]]los geotérmicos Pailas II [[END:INLINEREF]] y Borinquen– mientras sondea los mercados externos más “interesantes” para colocarse.

“Este ha sido el lineamiento más contundente de la corporación (hacia esas áreas) que dice: ahora sí quiero que se metan en esto (...) Se puede hacer, es cuestión de planificar”, manifestó Retana.

Aún no hay proyectos concretos en el extranjero.

A mediano plazo. La de los negocios en el exterior es solo una de las metas que incluyó [[BEGIN:INLINEREF LNCPGL20141124_0003]]Grupo ICE en su estrategia corporativa[[END:INLINEREF]] , que comprende los años 2014-2018.

Es prioritaria la sinergia que pretende lograr la casa matriz – ICE– con sus dos subsidiarias, ambas en una grave crisis financiera: la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) y Radiográfica Costarricense (Racsa).

Reventazón
Reventazón

La idea es que esas firmas, junto con Cable Visión (adquirida en el 2013), mejoren relaciones y compartan infraestructura que, en el caso de telecomunicaciones, incluye torres, fibras, ductos, postes, derechos en cables submarinos, frecuencias y transporte.

Víctor Solís, gerente de la CNFL, ve esa unión positiva. Según dijo, así se tejerían relaciones más estrechas, de respaldo, y el compartir los activos del Grupo (que a diciembre superaban los ¢5,3 billones) permitiría a la Compañía generar mayores ingresos.

En Racsa prefirieron no referirse al tema pues aún no aclaran su estado interno.

La nueva estrategia fue avalada por el Consejo Directivo del ICE el 12 de noviembre y estuvo en elaboración desde el 2012, bajo el mando de Teófilo de la Torre.

Ayer, el exjerarca prefirió no referirse al tema, mas aclaró que entre sus prioridades estuvo mejorar relaciones entre el Grupo.

Fabio Chaves, líder de la Asociación Sindical de Empleados Industriales de las Comunicaciones y la Energía (Asdeice), se manifestó a favor del plan de acción que impulsa el Instituto.

“Estamos de acuerdo: el ICE puede ir más allá del mercado costarricense y adentrarse en el centroamericano, tenemos mucha experiencia en esos megaproyectos. También aprobamos la sinergia entre el Grupo; el que haya una misma visión, activos y estrategia entre las empresas”, dijo Chaves.

Potestades del ICE, como la de negociar fuera, son permitidas según la Ley de Fortalecimiento y Modernización de las Entidades Públicas del Sector Telecomunicaciones (N.° 8.660), de 2008.

El Grupo suma 26.298 empleados y genera el 5,33% del producto interno bruto (PIB) del país.

Racsa tiene tres meses en silencio. La situación interna, el estado de los proyectos y las finanzas de Radiográfica Costarricense (cuya crisis financiera tiene cuatro años de ser pública) son un misterio, sobre todo desde que estrenó labores su nuevo gerente, Francisco Calvo.

Desde agosto, esta institución pública ha impedido cualquier salida de información relativa a sus dinámicas. Olga Monge, encargada de prensa de Racsa, recordó ayer que el silencio del trimestre responde a una orden de la casa matriz (el ICE), y manifestó: “Se mantiene la directriz corporativa de no ofrecer entrevistas hasta tanto concluya el proceso de ajuste por el que atraviesa Racsa”.

Elbert Durán, vocero del Instituto, declaró ayer que Calvo “fija sus propias prioridades” y dejó claro que se seguirá coordinando desde el ICE para lograr comunicaciones adecuadas.

Racsa ha registrado pérdidas durante los últimos cuatro años, producto de una fuerte disminución en su base de clientes y de una larga lista de inversiones fallidas. De acuerdo con el ICE, esta empresa no ha logrado consolidar una línea de negocios que le asegure los ingresos necesarios para un “reflote” financiero.