Megaalcantarilla dotaría a la planta de 60 MW de capacidad adicional

 13 junio, 2014
Al mediodía de ayer, cientos de tuneleros que excavaron durante dos años a ambos lados del nuevo túnel de Cachí, finalmente se encontraron. La máquina rozadora se encargó de romper el último metro de roca y piedra que los separaba bajo tierra. | ALONSO TENORIO
Al mediodía de ayer, cientos de tuneleros que excavaron durante dos años a ambos lados del nuevo túnel de Cachí, finalmente se encontraron. La máquina rozadora se encargó de romper el último metro de roca y piedra que los separaba bajo tierra. | ALONSO TENORIO

El estridente taladrar de una máquina rozadora marcó el final de la excavación del segundo túnel, un conducto gemelo de seis km de largo que aumentará la capacidad actual de la Planta Hidroeléctrica Cachí para generar electricidad.

La potencia máxima de ese embalse cartaginés, construido en la década de 1960, no será de 100 megavatios (MW), sino de 160 MW. La finalidad es que lleguen a ser 191.000 los hogares beneficiados con su energía, 71.000 más que hoy.

La zona de influencia incluye siete comunidades del distrito de Cachí, del cantón de Paraíso, y en el de Tucurrique, situado en Jiménez (provincia de Cartago).

Eso pretende el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) con el proyecto de ampliación de la planta Cachí, el cual arrancó en el 2010 y concluiría, según lo previsto, en el verano del 2015.

La iniciativa consiste en la construcción de un segundo túnel de seis kilómetros de largo y cinco metros de diámetro, que funcione como una especie de alcantarilla.

Su excavación arrancó en octubre del 2012, con el trabajo de 500 tuneleros subterráneos. Para hacerlo, el ICE recurrió a nueva tecnología: en vez de perforar únicamente con dinamita (la técnica más común) usó una máquina rozadora adquirida en Austria.

El momento del encuentro entre tuneleros se le conoce como “tope de túneles” y es motivo de celebración, gritos y aplausos. | ALONSO TENORIO
El momento del encuentro entre tuneleros se le conoce como “tope de túneles” y es motivo de celebración, gritos y aplausos. | ALONSO TENORIO

Es la primera vez que se utiliza esta técnica “de puro pulso” para excavaciones en Centroamérica.

Paso a paso. El agua del embalse Cachí será transportada por medio del túnel hasta una zona montañosa. Ahí se hará un acople con una tubería de hierro forzado, de 275 metros de longitud.

Acto seguido, el líquido se somete a una caída libre de 270 metros hasta la casa de máquinas, donde se genera finalmente la energía.

“Esto funciona con la fuerza. El final del túnel está a una altura de 970 metros sobre el nivel del mar, y la casa de máquinas, a 720 metros. Esa caída libre genera la velocidad requerida”, explicó Marcelino Rivera, vocero del proyecto.

Ahora queda terminar el revestimiento o blindaje, que consiste en rellenar el túnel con una capa gruesa de concreto lanzado.

Marcelino Rivera calculó que en octubre se harán las pruebas húmedas y el proyecto de ampliación operará en el 2015.

En esta obra laboran actualmente 1.062 trabajadores, pero en “los picos máximos” el equipo ha crecido hasta 1.183 personas.

El hecho de que tantos trabajadores quedarán sin empleo una vez concluidas las obras en Cartago, es algo que preocupa al director del proyecto, Ignacio Arguedas, así como a los tuneleros.

Carlos Obregón, presidente ejecutivo del ICE, afirmó que, por ahora, no hay solución. El próximo proyecto similar que tienen en fila es la planta hídrica Reventazón, que empezaría a operar en el 2016.