Por: Irene Rodríguez 27 mayo, 2013

La falta de recursos, principalmente humanos, torna difícil aplicar controles para frenar el mercado negro de medicamentos y establecer sanciones para quienes los distribuyen.

“Todas las áreas tienen inspectores, pero no se dedican solo a eso. Ellos también deben aplicar controles en todos los establecimientos de la zona, girar permisos sanitarios y cerrar establecimientos que no cumplan con la ley”, arguyó Jennifer Lee, de la Sección de Registros y Controles del Ministerio de Salud.

El proceso. Una vez que se detecta un medicamento clandestino, los funcionarios se comunican con el Ministerio de Salud y especialistas en Farmacia de los Ebáis y clínicas cercanas.

“Lo que procede es la destrucción, pero debe hacerse de forma específica. Por eso mismo, contactamos con especialistas”, aseveró Freddy Guillén, jefe de Operaciones de la Fuerza Pública.

Las sanciones que se aplican varían según la cantidad y tipo de medicamento decomisado y la edad de la persona. Por esta razón, los distribuidores hallan un portillo y son menores de edad quienes entregan algunos productos.

“Sabemos que en el parque de la Merced hay gente que vende estos medicamentos, pero cuesta mucho hacer algo porque son menores de edad”, afirmó Lee.