Por: Mercedes Agüero 24 febrero, 2013

“He dejado de cocinar con gas porque me da miedo. El cilindro se veía así como muy ‘herrumbradillo’ y se salía mucho el gas”.

Quien lo dice es Cecilia Espinoza, vecina del barrio San Martín en Los Colegios de Moravia y una de las tantas amas de casa que ahora ve el cilindro como una amenaza.

Espinoza confiesa que desde diciembre guardó su plantilla de gas y encendió la cocina eléctrica.

Sin embargo, sigue extrañando esa llama azulada que le permitía alistar la comida más rápido y con un menor costo.

“ Voy a esperar a ver qué pasa. Si van a poner las válvulas más seguras o cambiar los cilindros porque me hace mucha falta el gas”, dijo.

Mientras tanto, Elvia Chacón, vecina de El Carmen de Guadalupe, afirmó: “Quisiera cambiar y no usar gas. Me da miedo por los accidentes que han ocurrido”.

Representantes de envasadoras de gas y distribuidores aseguran que las recientes explosiones de cilindros han provocado una contracción en el mercado.

Por temor, aseguran, la gente ha dejado de usar ese producto o pretenden hacerlo apenas logren comprar una cocina eléctrica.

Juan Carrasco, propietario del Súper La Alondra en Moravia, asegura que pasó de vender de 15 a 16 cilindros por día a dos o tres.

Empero, Jorge Villalobos, presidente de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), aseguró que las ventas en plantel de ese combustible no han bajado.