1.800 hogares usan tecnología para cocinar, ver televisión y cargar celulares

Por: Irene Rodríguez 3 enero, 2014

Mapa de ubicación Fila Negra.
Mapa de ubicación Fila Negra.

Fila Negra y Buenos Aires, Turrubares La vida cotidiana y hasta la economía del hogar de Marlene Rosales cambiaron hace seis meses con la ayuda del sol.

Desde junio pasado, esta familia de Fila Negra de Turrubares, en la provincia de San José, casi en el límite con Puntarenas, dejó de pagar ¢3.000 mensuales por las candelas que requería para alumbrarse y ahora solo gasta ¢1.000 por el alquiler de un panel solar.

Esta tecnología, que cuesta $3.000 más costos de instalación, le permite iluminar su casa, cargar los celulares y ver televisión.

“La gente del ICE (Instituto Costarricense de Electricidad) vino y nos puso el panel en el techo, nos explicó cómo usarlo y ahora lo usamos todo el tiempo. No se nos descarga ni nada”, dijo Rosales.

“Lo único que no cambio es el cocinar con leña, pero ahora es bonito no tener que andar buscando quién tiene planta (eléctrica) para que nos ayude a cargar el celular. También, antes nos dormíamos bien temprano porque no había nada qué hacer después de comer. Ahora que tenemos tele podemos ver los partidos de la Sele”, agregó.

Su caso no es el único. Solo en Fila Negra unas 100 personas tienen el servicio. Cerca de allí, en Buenos Aires, otros pobladores también vieron la luz en forma reciente.

La familia Jiménez Rosales ya no tiene que acudir a la planta eléctrica de algún vecino para cargar el teléfono celular . | ALBERT MARÍN
La familia Jiménez Rosales ya no tiene que acudir a la planta eléctrica de algún vecino para cargar el teléfono celular . | ALBERT MARÍN

De hecho, el sistema es muy usado en zonas alejadas del país.

En el Censo del 2011 se corroboró que 1.800 hogares (casi 7.000 personas) contaban con este tipo de servicio; 760 de esas familias vivían en la provincia de Puntarenas.

El ICE no aportó datos de cuántos hogares ha beneficiado, pero en el 2011 informó que eran 1.650, todos en zonas lejanas, incluyendo a las reservas indígenas.

“Lo bonito de esto es que con solo un solcito bien calientito se carga el panel, y eso le rinde a uno por horas”, manifestó Marlene Rosales.

Pendientes. No todas las personas corren la misma suerte de la familia Jiménez Rosales. En el país, 13.800 hogares (1%) aún no tienen electricidad. Eso representa 47.000 personas, según el Censo del 2011.

De las personas que sí obtienen luz con un panel solar, no todas tienen las mejores experiencias.

Pedro Antonio Rivera, vecino de Buenos Aires de Turrubares, donde viven unas 30 personas, comentó que esta tecnología no siempre funciona con eficiencia, ya que en ese lugar el sol no alumbra bien.

“Aquí hay mucho nubarrón y, entonces, el panel no carga tanto (las baterías que hay dentro de la casa y que guardan la energía). Tal vez lo malo es que yo lo uso mucho, porque no solo son las lámparas, también es el radio que estoy oyendo todo el tiempo y a un volumen muy alto”, explicó Rivera.

“Pero esto sí es mejor a cuando uno tenía que usar candelas. A veces si pasaba mucho viento la candela se apagaba y uno tenía que estar volviendo a encenderla. Era una gastadera de plata terrible en los fósforos”, recordó.

Rivera asegura que el vivir en una zona con una población tan dispersa hace que sea más difícil el tener electricidad. Turrubares es el cantón menos poblado del país, con 5.500 habitantes en sus 415 kilómetros cuadrados.

En este cantón, el último censo enumeró 1.254 viviendas, de las cuales 123 (9%) no tenían elec tricidad. En total, 500 personas.