Por: Mercedes Agüero 16 marzo, 2013

El gas natural, conocido también como el “energético verde”, está ganando terreno en muchas partes del mundo y apunta a convertirse en un significativo sustituto del petróleo y sus derivados.

Este combustible reposa en yacimientos o entre las rocas –a cientos de metros bajo la superficie de la Tierra–, y en el fondo del lecho marino.

Es menos contaminante y más barato que el crudo. Está compuesto fundamentalmente por metano y otros minerales como el etano y propano.

La tecnología aplicada para su extracción es similar a la usada en la extracción de gases volcánicos para generación eléctrica.

Es por ello que en los últimos cinco años, ocho nuevos países empezaron a importar GNL para cubrir sus necesidades locales: Argentina, Brasil y Chile, en América del Sur; Canadá y México, en América del Norte; China, en Asia; y Kuwait y Emiratos Árabes Unidos en el Oriente Medio.

Más cerca de nuestro país, en Panamá, se impulsa desde 2011 la construcción de plantas de gasificación y la conversión de generadoras eléctricas de búnker y carbón a gas natural.

En Costa Rica, el tema apenas empieza a debatirse. Un primer paso se dio en noviembre anterior cuando el Gobierno declaró de interés público la importación, uso y distribución de ese producto. Mientras un estudio sobre el potencial uso del gas natural en el país determinó que es una alternativa rentable.