Por: Juan Fernando Lara 18 octubre, 2016

La Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) asegura haber ahorrado ¢11.837 millones, este año, gracias a los distintos tipos de recortes en sobresueldos y ajustes de las jornadas laborales de su personal.

Esa meta de más equilibrio financiero arrancó el año pasado como parte de una estrategia para controlar el crecimiento del gasto, afirma Óscar Hernández, director de Administración y Finanzas de la Compañía.

El ahorro ocurrió por menos erogaciones en rubros como salarios y cargas sociales, reducción del monto de anualidades y pago de horas extra.

La revisión de estas partidas aportó la mayor parte (¢9.837 millones 83%).

Esto también incluye menos desembolsos operativos en áreas de servicio y compra de materiales de diverso tipo.

“En cada caso, se analiza la necesidad y el beneficio de incurrir en la erogación”, precisó.

Otra área ajustada, en aras de pagar menos horas extra, fueron revisiones en las jornadas de trabajo de poco más de 2.000 funcionarios.

La Compañía realizó un estudio de horarios y jornada vigentes, el cual evidenció que estas podía adecuarse para atender de “manera eficiente” el servicio que se presta.

Según el funcionario, se trasladó a personal en jornadas diurnas y mixtas, para habilitar entre todos los turnos un horario de atención de lunes a viernes, de 6:30 a. m. a 9 p.m. y, uno, los sábados, de 7 a.m. a 3 p.m., en áreas técnicas de las agencias.

Hace unos días, la CNFL anunció que pagó ¢4.143 millones a 111 funcionarios que se acogieron a un segundo plan de movilidad voluntaria.

Los esfuerzos de ahorro buscan aliviar una pérdida de ¢4.221 millones, que el año pasado ascendió a ¢14.000 millones. El agujero financiero se abrió principalmente por el pago en intereses de deudas de la compañía con bancos y en títulos de deuda emitidos en el país para financiar la represa hidroeléctrica Balsa Inferior.