Aeronaves pueden sufrir fallos en avisos de advertencia y en indicadores de vuelo, que pueden poner en riesgo la seguridad de pasajeros y tripulación, explican expertos

Por: Ángela Ávalos 20 septiembre, 2016
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Las cenizas se llegan a convertir en pequeñas rocas dentro de las turbinas de los aviones, generando daños que pueden poner en riesgo la seguridad de los vuelos.

Por esta razón, hay aerolíneas que prefieren suspender los vuelos cuando la densidad de las erupciones volcánicas supera el promedio.

Según el director de operaciones del Aeropuerto Juan Santamaría, Juan Belliard, esos materiales volcánicos están hechos de compuestos químicos abrasivos, que se funden y son volátiles.

"Cuando entran al sistema de la aeronave pueden producir daños. Se vuelven como rocas pequeñas. Si la densidad de la ceniza es intensa puede provocar problemas de circulación de oxígeno.

"Difícilmente las aerolíneas se van a arriesgar a operar bajo esas condiciones", agregó Belliard.

Esta terminal aérea, ubicada en Alajuela, lleva 24 horas de funcionar de manera parcial tras las intensas erupciones del volcán Turrialba, registradas el lunes.

Todas las siete aerolíneas estadounidenses y dos canadienses cancelaron vuelos, tanto de entrada como de salida a Costa Rica.

Los vuelos a cargo del resto de las compañías quedan a discreción de las empresas aéreas, informó Belliard esta mañana.

Vivian Chacón, abogada de la firma BLP y experta en Derecho Aeronáutico, explicó en un boletín de prensa que la ceniza volcánica contiene silicato de sodio y otros materiales naturales que se derriten a temperaturas de aproximadamente 700 grados centígrados.

"Considerando que un motor de avión opera sobre los 100 grados Celsius, al ingresar la ceniza en el motor ésta se derrite y posteriormente el material puede llegar a las turbinas donde se enfría. Esto genera la solidificación y alto riesgo de daños en las turbinas", explicó Chacón.

Otros riesgos asociados son la disminución o pérdida total del empuje, fallas en los sistemas eléctricos y neumáticos, obstrucción de los sensores y fallos en las advertencias de vuelo e indicaciones de velocidad aerodinámicas que se vuelven poco fiables.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), agregó la experta, elaboró una guía para el enfoque de gestión de riesgos de seguridad operacional relativos a cenizas volcánicas, que sirve como herramienta para vigilar los volcanes en las llamadas "aerovías".

"Costa Rica tiene medidas de seguridad implementadas y opciones de aeropuertos alternos. El aeropuerto de Liberia, en Guanacaste, junto a la Dirección General de Aviación Civil, coordinan un plan de contingencia para operar las 24 horas en caso de cierre prolongado del Juan Santamaría por erupción del volcán", aseguró Chacón.

A esta hora (3:50 p. m.), se mantenía la operación parcial del Aeropuerto Juan Santamaría.

Entre las 4 p. m. del lunes y las 11 a. m. de este martes, un total de 120 vuelos no lograron entrar o salir de esa terminal, informó Belliard.

Esto perjudicó a unas 12.000 personas, que tuvieron que ser desviadas a otras terminales dentro o fuera del país.