Unas 61.000 personas tendrían cortes de entre seis y 12 horas diarias

Por: Mercedes Agüero 31 enero, 2013

Los racionamientos de agua potable podrían afectar a más usuarios de los previstos inicialmente por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados ( AyA ).

La presidenta de esa entidad, Yessenia Calderón, explicó ayer que las suspensiones del servicio debido a la baja producción de líquido los obligaría a limitar el suministro a unos 400.000 josefinos semanalmente, al final del verano.

A principios de mes, AyA había dicho que el faltante del líquido impactaría a 250.000 personas.

Esa entidad suministra agua potable a 1,4 millones de usuarios en el área metropolitana. De estos, el 75% no tendrían afectación y el otro 25% recibiría menos líquido.

Las más afectadas serían unas 61.000 personas de las zonas más altas del casco metropolitano, como Alajuelita, Escazú y Santa Ana, que estarían entre seis y 12 horas diarias sin servicio.

En esos sectores ya hay 55.000 usuarios recibiendo menos agua. Cerca de 300.000 usuarios más tendrían cortes de seis horas o menos.

Calderón justificó que la disponibilidad del líquido en el acueducto metropolitano ha caído cerca de 40% en lo que va del verano.

Otros factores que afectan la prestación continua del servicio son el incremento en la demanda, la atención de fugas y averías en sectores específicos, así como la colocación de hidrantes, dijo.

Fuera del áea metropolitana, donde AyA atiende a cerca de un millón de personas, el panorama es más alentador, pues solo el 13% sería afectado.

Es decir, 35.000 personas tendrían faltantes del líquido entre seis y 12 horas diarias, y otras 88.000, durante seis horas o menos.

Por su parte, el director del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), Juan Carlos Fallas, explicó que los primeros meses de la estación seca de este año han sido más intensos debido al déficit de lluvias a finales del 2012.

Fugas. La jerarca de AyA reconoció que el desperdicio de agua causado por las fugas, debido al mal estado de las tuberías, sigue siendo un problema serio para esa entidad.

Según dijo, la falta de recursos ha impedido que, en el pasado, se pudiera atender con prontitud este problema. Ahora, con recursos provenientes de las tarifas, se reforzó tanto el personal como el presupuesto para la atención de fugas.