Por: Esteban Mata Blanco 17 junio, 2013

Alto Telire, Talamanca.- Julio Reyes García caminó dos horas y media para ver al doctor en el centro médico y, de paso, denunciar a un vecino de apellido Moya.

Este último es reconocido por sembrar marihuana y amenazó con matar a Reyes.

El indígena cabécar le contó a la Policía que Moya saca la marihuana en sacos y que la va a vender a la entrada del valle de La Estrella. Ahora teme por su vida.

La defensa de los cultivos de marihuana lleva a los indígenas, poco a poco, a comportarse con violencia y a portar armas.

Reyes afirma que tiene miedo. El oficial a cargo de la operación, cuya identidad no se permitió revelar, prometió dar seguimiento al caso y visitar a Moya. Sin embargo, las dificultades de acceso a la zona vuelven casi imposible llegar a él.

A la espesa montaña se le suma el hecho de que Moya está en fuga, pues no cumplió con una medida cautelar impuesta en la causa que le siguen por tráfico de droga.

Las amenazas contra Reyes no son las únicas. El indígena cabécar Gilberto Morales Morales también habló sobre las amenazas que reciben quienes ayudan a la Fuerza Pública a localizar y a destruir la marihuana que se siembra en las montañas de la reserva Telire.

“Hay amenazas. La gente que siembra mucha marihuana tiene armas y cuchillos y amenazan con usarlos si hay denuncias”, dice Morales sentado en una banca del centro de atención médica de Telire. Este pasa vacío la mayor parte del año y se llena de policías cada vez que hay un operativo de erradicación.

“Amenazan con matarlo a uno; a la gente de Telire no le gusta matar. En Telire ahora hay muchos que siembran más marihuana que comida”, agregó Morales.

A criterio del ministro de Seguridad, Mario Zamora, a los indígenas se les debe apoyar de forma más integral para disminuir los focos de violencia que se están gestando.

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