Por: Aarón Sequeira 19 junio, 2013

La agenda de la Asamblea Legislativa ha tenido, en tres años, numerosos proyectos de ley en materia de salud, propios de este periodo y herencias de anteriores administraciones.

Sin embargo, la atención de los actuales diputados, desde mayo del 2010, no ha sido precisamente la de contribuir a solucionar los problemas de salud pública en el país, ya pasadas tres legislaturas.

Miembros de todas las bancadas políticas aceptan, con resignación, esa ausencia de leyes aprobadas en diversos temas.

Los únicos proyectos de importancia nacional que consiguieron el aval son la Ley de Control del Tabaco y sus Efectos Nocivos en la Salud, aprobada a inicios del 2012 y, recientemente, la Ley de Tamizaje Auditivo Neonatal, a inicios de este mes.

Bancadas como la Unidad Social Cristiana (PUSC), el Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE) y Acción Ciudadana (PAC) mantienen dentro de sus intereses y discursos el impulso a proyectos de índole social.

No obstante, eso no ha sido suficiente para alcanzar acuerdos en asuntos como la regulación de la investigación biomédica, la donación y trasplante de órganos, y la declaración de interés público de la lucha contra el cáncer.

Aunque la diputada Carmen Granados, del PAC, afirma que se ha logrado importantes avances en materia de salubridad con las iniciativas originadas en la comisión de Investigación sobre la situación de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), ninguno de esos proyectos goza hoy de la categoría de ley.

La exdiputada Ana Helena Chacón es enfática en señalar la deuda que, considera, tiene este Congreso. Las faltas: un capítulo sobre salud sexual y reproductiva en la Ley General de Salud, la donación y trasplante de órganos, la regulación del aborto terapéutico y la penalización de la violencia obstétrica por vía de ley.

Tal vez por la coyuntura, congresistas como Gloria Bejarano, del PUSC; Luis Antonio Aiza, del PLN, y Damaris Quintana, del Libertario, centran su preocupación en las iniciativas sobre investigación biomédica y la regulación de la fecundación in vitro, por orden de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“Es vergonzoso ser los únicos en el mundo con una prohibición en ambos temas”, dijo Bejarano.

La jefa del PASE, Rita Chaves, disiente de su criterio, pues sentencia que la deuda más grande es sobre la lucha contra el cáncer.

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