Por: Cinthya Bran 2 marzo, 2013

Nicoya. No hay agua suficiente para prepara las comidas, ni para los baños de las casas, ni centros educativos de La Esperanza, a 23 kilómetros del centro de este cantón guanacasteco.

Desde enero, la escasez del líquido afecta a unos 800 vecinos de la comunidad, donde el principal suministro se obtiene de pozos.

El presidente del Comité de Agua del lugar, José Briceño, explicó que la escasez de lluvias en el invierno afectó la zona, a tal punto, que se secaron dos nacientes.

“También, el terremoto en Nicoya causó que la tierra se abriera grietas y con ello se profundizará más el agua”, añadió.

El comité perforó un pozo de 160 metros, pero sin resultados. Ahora, negocian con una familia que tienen dos nacientes en su finca.

“Desde que entramos a clases, solo hemos preparado tres días comida a los alumnos (...) hemos pedido a los estudiantes que traigan agua para tomar y que salgan al mediodía para no tenerlos acá con hambre”, dijo, por su parte, la directora del Liceo Rural La Esperanza, Xiomara Rojas,

Para buscar soluciones, personeros de la Municipalidad y del Instituto de Acueductos y Alcantarillados se reunirán el martes .

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