Por: Ángela Ávalos 20 julio, 2014

Si el expediente digital único en salud se hace realidad conforme a lo previsto en un decreto ejecutivo, el país habrá invertido casi dos décadas en proyectos que nunca fructificaron para la consecución de ese objetivo.

La lista de planes y ofertas es extensa, y se inicia en las postrimerías del siglo pasado, en 1998.

Desde entonces, varias iniciativas han sido discutidas en el seno de la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Dentro de la Caja, el despacho con mayor responsabilidad en la ejecución de este proyecto ha sido la gerencia que hoy se llama de Infraestructura y Tecnología.

La última iniciativa nació al calor de un decreto ejecutivo publicado el 23 de setiembre del año anterior, que le da a la institución un plazo de cinco años para que el expediente digital esté funcionando en todos los niveles de salud.

Un año antes, la Sala Constitucional había ordenado a la Caja implementar el expediente digital en “un plazo razonable”.

Entre las iniciativas más importantes que se han abortado en todo este tiempo está el Proyecto de Automatización de los Servicios de Salud (PASS), hace 11 años.

En ese entonces, se habló de una inversión de $15 millones y, como sucede hoy, se le puso un plazo: 24 meses para dejar atrás el uso del expediente de papel.

“Estamos decididos a facilitarle el acceso a los servicios a los asegurados. Y le queremos dar a los centros una herramienta para planificar sus decisiones”, dijo durante su administración (2002-2004) el ex presidente ejecutivo de la Caja, Eliseo Vargas García .

Ni él pudo terminar su gestión (fue uno de los imputados en uno de los casos de corrupción pública más sonados del país: Caja-Fischel), ni tampoco sucedió lo que anunció: la automatización de todos los servicios de la Caja.

Lo único que evolucionó del PASS es lo que hoy la Caja llama Sistema de Identificación, Agendas y Citas (SIAC).

Cuatro años después del anuncio sobre el PASS, el exjerarca de la Caja, Eduardo Doryan (2006-2010), anunció una donación de la Fundación Costa Rica-Estados Unidos (Crusa).

Los $180.000 serían invertidos en un plan piloto que se emprendería en los hospitales México, Max Peralta (Cartago), San Vicente de Paúl (Heredia) y San Rafael (Alajuela). Esa vez, como en las otras, la criatura no nació.