Por: Ángela Ávalos 5 octubre, 2015

En menos de 22 días, Jessica Guadamuz Herrera obtuvo el carné del seguro, a principios de este año.

Su novia, con quien lleva seis años de relación, fue quien la aseguró, pues Jessy, como la conocen sus amigos, perdió el trabajo hace varios meses.

Fue el 21 de enero cuando le dieron el documento en la Clínica Clorito Picado, en Cinco Esquinas de Tibás, San José. Ella es vecina de ese cantón.

“Fue una alegría inmensa. Mi pareja y yo lloramos, nos abrazamos. Busqué al jefe de plataforma de la Clorito y lo abracé. Yo me sentía muy feliz”, recuerda esta pastelera.

Jessica tiene una gran necesidad de acceso y atención en la Caja pues padece un problema agudo en la uretra, que la mantuvo hospitalizada a final del 2014.

Antes de obtener el carné, cada servicio que recibía en algún centro de salud de la Caja, le generaba una factura por los servicios que ella no podía pagar, debido a su condición de desempleada.

Cuando ella y su novia escucharon sobre la posibilidad que abría la Caja para la comunidad homosexual, no lo pensaron dos veces e iniciaron el trámite.

Pero no todo ha sido fácil en esta historia.

“Un día fui a la clínica con un malestar estomacal. La señora que me atendió preguntó el nombre de mi esposo. ‘Yo no tengo esposo, tengo una esposa’, le dije.

”Siento que, muchas veces, nos atienden a la defensiva. Unos se molestan, otros se asombran. ¡ Wow , dos mujeres! En el Hospital México me dijeron que el seguro no era válido. Por supuesto, reclamé y se disculparon”, contó.

Para las fiestas de fin de año, esta pareja planea celebrar con un buen juego de pólvora.

“Que me hayan dado el seguro es algo sumamente importante y lo vamos a celebrar”, dijo.