En Popoyuapa enfermaron 13 niños el fin de semana; no se logró identificar la fuente de la contaminación

Por: Ángela Ávalos 28 noviembre, 2016

Dos brotes de diarrea afectaron a unas 40 personas en albergues de Upala; entre ellas, a 17 niños.

Las autoridades de Salud y de la CCSS aseguran que ambas emergencias están bajo control, pero refuerzan las medidas sanitarias para frenar situaciones similares tras el paso del huracán Otto por el país.

En el albergue ubicado en Popoyuapa, 13 menores enfermaron el sábado, pero no fue posible detectar la fuente que les causó la diarrea, informó la viceministra de Salud, María Esther Anchía.

Este lunes, agregó la funcionaria, se confirmó otro brote similar en el albergue de El Carmen II, con 27 personas afectadas: cuatro niños y 23 adultos.

En este caso, dijo Anchía, se sospecha de un arroz cantonés contaminado que llegó al lugar como parte de las donaciones que se han recibido en estos días.

Aunque en El Carmen II las condiciones de saneamiento básico están bien, se detectaron necesidades importantes: en el lugar, hay un centenar de damnificados que deben compartir tres sanitarios y una ducha.

"Ya hemos ordenado varias medidas para ese albergue; entre ellas, instalar tres cabañas sanitarias más y dos duchas. Además, estamos destinando tres administradores, uno por turno", explicó Anchía.

El Ministerio de Salud está realizando esfuerzos para coordinar con otras instituciones aspectos básicos de saneamiento que permitan frenar la aparición de brotes tras las inundaciones; sobre todo en lo relacionado con el manejo de residuos, como los escombros que dejaron las cabezas de agua a su paso.

En este albergue, en Upala, enfermaron 13 niños de diarrea. Foto: Gustavo Fallas.

De acuerdo con Anchía, se envió un contingente de funcionarios: gestores ambientales, funcionarios de vectores, tres epidemiólogos más, ingenieros y especialistas en protección al ambiente humano para ver el tema de aguas residuales.

También se trasladaron a la zona profesionales en atención psicosocial, bajo la coordinación de la Secretaría de Salud Mental del Ministerio de Salud. Se espera, además, la llegada de una brigada de 35 especialistas en este tema, de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), activó este lunes once equipos básicos de atención que se encargarán de visitar los albergues para detectar posibles enfermos.

Según Anchía, tras un evento sin precedentes como el paso de este huracán se incrementa el riesgo de que aparezcan casos de leptospirosis, una enfermedad transmitida por la orina de los animales y que produce dolor corporal, fiebre, rigidez muscular y tos, entre otros síntomas.

Con el agua empozada, se incrementa el riesgo de hepatitis (inflamación del hígado), infecciones respiratorias y problemas de la piel.

María del Rocío Sáenz Madrigal, presidenta ejecutiva de la Caja, dijo que ahora los retos son controlar la disposición de las aguas, procurar un uso correcto de las letrinas, la adecuada manipulación de los alimentos y el manejo de los desechos.